Ismael Ortiz Romero Cuevas

Hace unas semanas, Netflix presentó una de sus producciones más ambiciosas y caras de su catálogo: “Alerta roja”, estelarizada nada menos que por Dwayne “The Rock” Johnson; Ryan Reynolds y Gal Gadot. Y los 200 millones de dólares invertidos en la historia se hacen notar con creces, primero en el trío de súper estrellas que contrató para que protagonizara la película y después, en los efectos especiales, las locaciones de varias partes del mundo, las escenas de acción que presenta y hasta el ‘cameo’ de Ed Sheeran, que pagan lo que se invirtió.

El pasado 12 de noviembre, la cinta llegó a la plataforma e inmediatamente se convirtió en su producción más vista durante dos semanas, lo que la apuntó ya como un éxito, pero nuevamente, vemos ese enfrentamiento entre el público y la crítica, quienes han mantenido opiniones opuestas; en el sitio Rotten Tomatoes, la crítica especializada la evaluó con un 35% de aprobación lo que se traduce en malas reseñas, sin embargo, el público la puntuó con un 92% de aprobación, argumentando que es una película que cumple su cometido: divertir. El sitio IMDb, ha sido más benévolo con la con “Alerta roja” y la evaluó con 6.4/10.

Lo cierto, es que el objetivo de la película dirigida por Rawson Marshall Thurber nunca fue el ser una pieza artística o con actuaciones laureadas, sino hacer una farsa con algunos giros argumentales que resultaran sorpresivos, y aunque eso último no lo logra tan bien, siempre que alguien se atreve a llevar a la pantalla una comedia de acción se agradece, porque el género en sí resulta entretenido desde su concepción. Por ello, esta película con todo y lo conveniente que resulta la historia para hacer que la película funcione, nos entrega momentos de gran diversión al ver los líos en los que los protagonistas se meten. Ver a Gal Gadot en un papel de una anti-heroína, resulta divertido, aunque no novedoso, pues en las escenas de acción, no podemos dejar de imaginar que es la Mujer Maravilla quien está en pantalla, vamos, a mí hasta la canción de Hans Zimmer y Junkie XL, se me venía a la cabeza. Pero lo mismo sucede con Ryan Reynolds, quien por más esfuerzos que hace no deja de tener el humor de “Deadpool” y bueno, es una película donde “The Rock”, sigue siendo “The Rock”.

El guion parte de una premisa ya conocida desde las películas de “La pantera rosa”, es decir, el juego de policías y ladrones a más escala, pero ahora, persiguiéndose por todo el mundo; y eso la hace tan atractiva de entrada. Pero aún con eso, la historia resulta predecible, afable y bastante blanda en su planteamiento, sin meterse en mayores complicaciones y teniendo al trío de protagonistas mucho tiempo en pantalla, lo que hace que realmente sea un producto disfrutable. Lo interesante de “Alerta roja” pese a todo, es que hace una parodia de lo absurdo y se burla de las mismas cintas del género, haciendo que incluso el “cachondeo” entre Gadot y los dos galanes, resulte una sátira de los clichés del cine; es cierto también que la película obedece de manera puntual a los estereotipos impuestos por Hollywood, lo que garantiza que un producto le gustará al público, aunque la crítica la castigue, pero eso es entender el negocio; y con ello me refiero al ritmo que le imprime a “Alerta roja”, el director estadounidense, quien sabe que entre golpe y golpe es necesario intercalar un chiste bobo o una actitud con un ‘timing’ bien llevado para ayuda de la cinta, lo mismo con las escenas de gran tensión, donde intercala una broma que hace que el público empatice con los personajes.

La gran virtud de “Alerta roja” aunque predecible y básica, es que es tremendamente divertida, con un trío de protagonistas que se perciben esplendorosos en pantalla, en el sentido que sabemos que es una película que no estará en el Oscar. Una apuesta arriesgada de Netflix, que sigue sumando grandes producciones a su catálogo.

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