Ismael Ortiz Romero Cuevas

Hemos llegado al final de la entrega de “Música para la crisis”. Agradezco todos sus comentarios y la aceptación que tuvo por parte de ustedes, queridos lectores y de acuerdo con sus solicitudes, valoraremos si la retomamos en un breve tiempo. Por lo pronto, estas sugerencias culminan hoy y como es martes, cerraremos con dos grandes materiales que espero sean de su agrado:

1.- “Aladdin Sane” (1973)

Artista: David Bowie

Productores: David Bowie y Ken Scott

Discográfica: RCA Records

Uno de los trabajos más aclamados del gran David Bowie se editó en la primavera de 1973, siendo el primero que “Su camaleónica majestad” grababa, producía y escribía ya con un estatus de verdadera súper estrella, pues fue el material que sucedió a “The Rise And Fall Of Ziggy Stardus And The Spiders From Mars”, el disco que colocó a Bowie en los cuernos de la luna, un año antes. Sin embargo y pese al éxito comercial de “Aladdin Sane”, la crítica tuvo comentarios mixtos con respecto a este trabajo y mientras algunos aseguraron que se trataba de uno de los discos más sorprendentes de David, otros decían que la genialidad no era la misma que en discos como “The Man Who Sold The World” y “Hunky Dory”, por mencionar algunos. Lo cierto, es que como es común en los trabajos del británico, este disco es muy adelantado a su época y por tanto, poco comprendido en su momento. El concepto de este material es el viaje de Ziggy Stardust a América y la crónica de sus vivencias, asimismo, es uno de los grandes referentes en la historia de la cultura pop.

El nombre de este disco es en realidad un juego de palabras pero que sirvieron para crear uno de los ‘alter egos’ más emblemáticos de Bowie, el nombre de Aladdin Sane se deriva de la frase ‘A Lad Insane’ que en español se traduce como “un chico loco”. El maquillaje de Aladdin, presenta el icónico rayo azul con naranja que ha sido uno de los símbolos más famosos de Bowie, que incluso inspiró a algunos astrónomos aficionados belgas en el observatorio público MIRA, a llamar “Asterismo Bowie” a un conjunto de estrellas que aparecieron cerca de Marte el día de la muerte del astro británico y que tomaban forma del famoso rayo. “Aladdin Sane” es un disco que es arte en toda la extensión de la palabra. La plástica utilizada por David Bowie y los arreglos donde los instrumentos son un personaje, demuestran que Bowie no solo estaba a la vanguardia, sino que él era la vanguardia. Un disco no solo emblemático, sino histórico en la música, lleno de simbolismos y de filosofía, algo que solo el grande entre los grandes podía hacer. “Aladdin Sane” está disponible en Spotify y iTunes. Solo para gustos exigentes.

2.- “A Rose Is Still A Rose” (1998)

Artista: Aretha Franklin

Productores: Lauryn Hill; Sean “Puffy” Combs; Jermaine Dupri; Dallas Austin y Daryl Simmons

Discográfica: Arista Records

La histórica y admirable Aretha Franklin presentó en 1998, el disco con el que experimentó con el R&B moderno y la regresó a las listas de popularidad, pues el material no solo era interpretado por una de las más grandes cantantes en la historia de la música, sino que lo producían grandes talentos jóvenes de la época, lo que lo llevó a tener un sonido contemporáneo y moderno, colocando a Franklin en el gusto de los jóvenes de aquella época, cuando además el R&B gozaba de una popularidad y aceptación en el mundo como nunca antes. El primer ‘single’ del disco fue el tema que le daba título “A Rose Is Still A Rose” que Aretha interpretó junto a la estrella del género Lauryn Hill, quien además produjo el track. Esa pieza, posicionó a Aretha en el top 10 del Billboard Hot 100, compitiendo con cantantes como Mariah Carey, Madonna o grupos como los Red Hot Chilli Peppers que dominaban las listas en ese tiempo y consiguiendo un triple platino.

Recuerdo aquél primer concierto de la cadena VH1 en 1998 llamado “Divas Live”, donde Aretha se unió otras cuatro mujeres grandes de la música en la década de los noventas: Celine Dion; Gloria Estefan; Shania Twain y Mariah Carey. Recuerdo que, en la transmisión en vivo, Arteha abrió su participación justamente con “A Rose Is Still A Rose” llevándose la ovación de los presentes y sorprendiendo con el sonido moderno que Aretha ahora añadía a su catálogo. La versión para venta de ese histórico concierto no incluyó ese tema de Aretha porque el sello que editó el evento no llegó a ningún acuerdo con la discográfica Arista para poder incluir el track. Lo que sí, es que con esta placa, Aretha marca un hito en el que una cantante tenía éxitos en la música en cuatro décadas diferentes, aunque para esos años, Franklin ya era una figura legendaria en los escenarios. Este estupendo disco, está disponible en Spotify.

Espero que estas entregas, hayan sido de su agrado y les haya hecho pasar momentos estupendos en casa. Y aunque seguimos en la cuarentena, hablaré de otros temas en las entregas próximas, esperando sus comentarios como siempre, con todo el gusto del mundo. Mi Twitter: @iorcuevas.