Carlos R. Aguilar Jiménez

Muy pocas veces acontecimientos naturales, en especial fenómenos astronómicos, tienen  la oportunidad que quienes fueron testigos del suceso celebren lo acontecido en aniversario, y aún más si se trata de un periodo de medio siglo, porque muchos de los testigos no existen, como sucederá el próximo 7 de marzo en Miahuatlán, región donde hace cincuenta años, en 1970, ocurrió un Eclipse Total de Sol que atrajo a centenas de investigadores, astrofísicos, radio astrónomos, astrónomos y decenas de miles de curiosos e interesados en contemplar la ocultación total del sol por la luna, pero especialmente la circunstancia que durante varios minutos el mediodía se convertiría en noche, invadiendo de oscuridad el paisaje, apareciendo las estrellas en el cielo y desquiciando totalmente la armonía natural, haciendo que al mediodía con el Sol en el cenit los pájaros regresaran a sus nidos, los animales a madrigueras y los gallos cantaran como si se tratara del tiempo de alborada.

Miahuatlán del celebérrimo Porfirio Diaz; que hasta marzo de 1970 era una población desconocida, de repente por el interés que despertó en el mundo científico, cultural e intelectual, incluso turístico debido al Eclipse 70, se convirtió en esfera de gran interés para todos los mexicanos que deseaban contemplar el eclipse y área ideal para científicos que estudiarían el fenómeno celeste que gracias a la transparencia de la atmosfera y duración de totalidad, permitiría observar con detalle y precisión la Corona Solar, el Anillo de Diamantes, las protuberancias y otros aspectos de la heliografía que después fueron fundamentales para el conocimiento de nuestra estrella, y que durante el tiempo de preparativos, logística y demás aspectos relacionados con emplazamientos y traslados de investigadores, Miahuatlán se convirtió por unos meses en la “Capital Científica del Mundo”, como les gusta decir a orgullosos oriundos, quienes desde ahora organizan y preparan la gran celebración del Eclipse Total de Sol Miahuatlán 2020, programando conferencias, remembranzas, evocaciones y encuentros artísticos, históricos y astronómicos por medio de impartición de conferencias, observaciones telescópicas y una ceremonia a la memoria de aquel magno fenómeno cósmico que será recordado especialmente por los que fueron testigos en marzo de 1970, cuando el día se hizo noche a un año de haber sido conquistada la Luna y en plena era de viajes tripulados a nuestro satélite, cuando la sociedad estaba inmersa en la aventura espacial viviendo un contexto que muy pocas veces se repite, porque es un hecho que entre el programa Apolo, el primer alunizaje en 1969 y la importancia del eclipse total de sol, difícilmente volverá a suceder en euforia y celebridad por asuntos relacionados con el sol, la luna y los astronautas, contexto extraordinario que vivió Miahuatlán en el Eclipse 70 y que será recordado y celebrado 50 años después, con Miahuatlán 2020.