Mercurio rumbo al Sol


Carlos R. Aguilar Jiménez

Al ver el cielo nocturno todo lo que se aprecia cautiva la mirada y despierta curiosidad. Animados por una sensación de éxtasis en majestuoso movimiento cósmico suceden alternativamente las fases de la Luna y el desplazamiento de estrellas formando constelaciones que como puntos luminosos van apagándose paulatinamente conforme llega la aurora, además de fenómenos inusitados como cometas fantasmagóricos, eclipses de luna o tránsitos de Venus o Mercurio a través del Sol, causando generalmente gran impresión, y de esta seducción a la vista, desde los tiempos más remotos, de esta contemplación, ya admirativa, ya temerosa, surgió primero la astrología y, después la astronomía, quizá, la más seductora de las ciencias.

Los conocimientos astronómicos tuvieron en principio por base las apariencias que se imponen a la observación a simple vista, pero aun cuando este sistema nos informa de algunos aspectos, es común que en general nos lleven a cometer errores, porque en primer lugar tenemos una ilusión, que únicamente con el razonamiento, las matemáticas e instrumentos científicos como telescopios, puede ser disipada. La ilusión de la bóveda celeste o firmamento sobre los cuales parecen estar repartidos todos los astros a modo de luminarias dispuestas en un techo esféricos que se extiende a una altura inapreciable, se explica entendiendo que nuestros ojos, incapaces de discernir por la sensación de relieve las diferencias de alejamiento o distancia, cuando se trasponen limites relativamente próximos, sitúan en el mismo plano a todos los astros, no obstante, por muy falsa que pueda ser esta imagen, se impone la apariencia de la bóveda celeste. Siendo sobre ésta donde suceden todos los fenómenos astronómicos, como ocurrirá este lunes 11 de noviembre cuando el planeta Mercurio en su desplazamiento alrededor del Sol, según la perspectiva y alineamiento que tendrá con la Tierra, ocurra un tránsito de Mercurio, esto es, una especie de eclipse; si el planeta Mercurio fuera más grande o estuviera más cerca de la Tierra, pero, por la distancia respecto de nosotros, se convierte apenas, al atravesar el Sol, en una gota negra, una partícula, un pequeño punto oscuro que cruzará la radiante superficie solar, constituyendo un espectáculo en todos los sentidos, porque es un hecho que, por ejemplo, en Oaxaca, el porcentaje de gente que ha visto alguna vez a Mercurio, es mínimo, así que la astronomía, como una disciplina del conocimiento científico, también es fuente de éxtasis y contemplación estética, como podrá comprobarse este 11 de noviembre desde las 06:30 horas y hasta las 15 horas, en el Observatorio Astronómico Municipal, donde se estará observando y vigilando el Transito de Mercurio, al tiempo que se impartirán conferencias respecto de la importancia del fenómeno celeste y sus efemérides, porque no habrá otro tránsito hasta el año 2032. No se deben perder esta oportunidad. El acceso al observatorio es libre y gratuito.

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