Ismael Ortiz Romero Cuevas

Hace unos días, leía en la página de una estación de radio de la Ciudad de México que se cumplían 49 años de que el disco “Led Zeppelin IV” de la legendaria banda británica, obtenía disco de oro por sus altas ventas a tan solo nueve días de haber salido a la venta. Entre otros temas, este álbum es el que contiene grandes éxitos del ‘hard rock’ como “Black Dog”; “Misty Mountain Hop” y “Four Sticks”, pero sobre todo, la que es considerada la mejor canción de rock de todos los tiempos y de manera personal, creo que una de las mejores canciones en general de la historia de la música: “Stairway To Heaven”.

El disco lleva por nombre únicamente IV, para seguir la secuencia de los álbumes de la banda, pero los fanáticos lo llaman cariñosamente “Zoso”, “Runes”, “Four Runes”, e incluso, el disco sin título. Esos sobrenombres, tienen qué ver con los símbolos que se presentan en la portada, y que fue elegido (o creado en el caso de Jimmy Page) por a cada uno de los integrantes: El famoso “Zoso” fue creado por Jimmy Page y se desconoce hasta la fecha su significado porque Page no lo ha revelado, pero se dice que es algo que seguramente está relacionado con el ocultismo pues también es ampliamente sabido que el músico es admirador de Alester Crowley, un esotérico y ocultista británico; el símbolo de John Paul Jones representa el cuerpo, la mente y el alma y actualmente lo vimos como el emblema estelar en la serie “Dark” de Netflix; el de John Boham es la trinidad y el de Robert Plant es la pluma que representa al dios egipcio de la justicia, Ma’at.

La portada es otro elemento tremendamente interesante en este disco de Led Zeppelin. La imagen del leñador se dice, fue conseguida por Robert Plant en una tienda de antigüedades y tanto a él como a Jimmy Page les pareció muy interesante; sin embargo, también esa tapa tiene muchos simbolismos. La imagen es una sola dividida en dos por la portada y la contraportada del material. En la portada aparece la imagen del leñador en una pared de una casa destruida, Plant ha dicho que ese hombre representa al Ermitaño del tarot, el cual alude a la autosuficiencia y a la sabiduría; lo derruido y el resurgimiento de todo también se encuentran representados en ese frente, pues detrás de esa pared donde se encuentra el leñador (la contraportada) se puede observar una ciudad moderna y nueva en contraste con la imagen principal. Un detalle al que se le debe prestar atención, pues no está a simple vista, es que en una pared de esa ciudad moderna, se puede leer la frase “Alguien muere de hambre cada día” y también se puede leer la letra de la legendaria “Stairway To Heaven”.

Toda la historia de este material es una leyenda por sí sola, pero no todo fue grandioso desde el principio. Realmente, para “IV” no se tenían las mejores expectativas. El anterior disco de Led Zeppelin había recibido en 1970, críticas durísimas por no cumplir las esperanzas tanto del público como de la crítica que insistían en sonidos más intensos como el de la canción “Whole Lotta Love”, que había sido el único single de su segundo disco; en cambio en el “III”, recurrían más a las bases del folk en vez del blues progresivo que le había dado esa personalidad única al grupo; por ello, “Led Zeppelin III” tuvo una pobre acogida tanto en listas como en ventas, pues a la gente simplemente no le gustó. Esto hizo que Jimmy Page cayera en una especie de bache creativo y depresión, pues él consideraba que ese había sido su mejor trabajo hasta el momento. Robret Plant por su parte, se sentía responsable de ese fracaso, pues él había sugerido ese cambio de sonido, lo que derivó en esa confusión por parte del público; incluso, la prensa británica comenzaba a hablar de una inminente separación de la banda.

Con todo ese desasosiego, se reunieron sin mucho ánimo para crear el que es considerado su obra cumbre y uno de los mejores discos de todos los tiempos: “Led Zeppelin IV”. Se reunieron entonces en el estudio de grabación montado en Headley Grange, un hermoso  y elegante edificio antiguo construido en el siglo XVIII y que había sido orfanato y hospicio ubicado en el este de Hampshire, en medio del bosque. El inmueble tenía una atmósfera de paz y tranquilidad en abundancia, por lo que no les ha de haber costado mucho trabajo inspirarse. Ahí fue escrita la legendaria “Stairway To Heaven”. Y no sabemos si fue esa atmósfera, la crisis creativa que les sirvió como área de oportunidad o la frustración de ser señalados solo como músicos famosos, pero no talentosos en su anterior trabajo, lo que les hizo tener esa explosión de creatividad e inspiración para erigir este disco.

“Led Zeppelin IV” conquistó a su público desde su presentación y a los nueve días de estar en el mercado, se convirtió en disco de oro, vendiendo en su año de publicación más de quince millones de unidades y colocó a Led Zeppelin como una de las bandas más influyentes de la década; a la fecha, se estima que este disco ha vendido aproximadamente 30 millones copias y es reconocido como una de las obras musicales más importantes de todos los tiempos, incluso, la revista Rolling Stone lo colocó en el puesto número 66 de su lista de “Los 500 mejores álbumes de todos los tiempos”.

Hablar de Led Zeppelin es mencionar no nada más un trozo de historia de la música, es celebrar un contexto y una ideología; es reconocer su influencia y su aporte a todos los géneros musicales, pues no puede haber un músico o cantante, que aunque sea indirectamente, no tenga qué ver con las innovaciones que esta agrupación estableció, subiéndonos a su escalera hacia el paraíso, aún después de casi medio siglo. Mi Twitter: @iorcuevas.