Ismael Ortiz Romero Cuevas

Antes de iniciar este espacio queridos lectores, les envío mis mejores deseos para este 2021. Ya es trillado decir que espero que todos sus deseos se cumplan y logren cada uno de los propósitos; aunque seguro estoy que para este año, todos deseamos conservar la salud ante todo, esperando el turno de la anhelada vacuna que se ha vuelto una especie de sinónimo de esperanza para recuperar parte de la vida que teníamos. Mientras tanto, no nos resta más que cuidarnos mucho.

Seguramente como ya han de ver visto en redes sociales y algunos programas de televisión, iniciando enero tenemos una efeméride importante dentro de la música, ya que recordamos a David Bowie casi de manera obligatoria, pues como dice Simon Critchley en su libro “Bowie”, pareciera que el genio de la música previó su deceso como el más detallado plan para que fuera un acontecimiento de tres días. Así, el día de su cumpleaños número 69, es decir, el 08 de enero de 2016, Bowie presentaba al mundo el que sería su último trabajo discográfico: “Blackstar”, un sofisticado álbum de siete temas que la crítica honró de manera sorprendente y sus más vigorosos fans compraron de forma física o en plataformas digitales. Y todo iba bien cuando dos días después, es decir, el 10 de enero nos enterábamos de su deceso a causa del cáncer que padecía desde hacía algunos años; el mundo se detuvo. En ese libro, Critchley disgrega de una manera detallada, los simbolismos que envuelven el último video clip que presentó para promocionar ese disco, el tema “Blackstar”, que da nombre al material y en efecto, nos damos cuenta que su camaleónica majestad sabía que ese sería su último trabajo discográfico pues en el clip, vemos una estrella apagándose, una nave estrellada y un astronauta muerto, al que el autor describe como la muerte de “Major Tom”, uno de sus alter egos. Ese relato es simplemente sorprendente.

Bowie no solo es reconocido como uno de los más prodigiosos músicos, cantantes, autores y actores que ha pisado el planeta, sino como un referente obligado en cualquiera que quiera manifestarse en la música e incluso, en el arte en general. David fue un artista que trascendió más allá de una canción, convirtiéndose en un símbolo en los más de cincuenta años que duró su carrera; fue alguien que transformó el arte y lo convirtió en una voz que cimbraba a cualquiera que buscaba ir más allá de solo escuchar música. Por ello, hoy les invitó a recordar algunos de sus temas más emblemáticos que posicionó en cada década de carrera:

DÉCADA DE 1960

1.- “Space Oddity”

Álbum: Space Oddity (1969)

Productor: Tony Visconti

Discográfica: RCA

El título del tema es inspirado en la película de Stanley Kubrick “2001: Odisea del espacio” y que cautivó al cantante. Este track se presenta en el segundo material discográfico de su camaleónica majestad y es el responsable de su encumbramiento. La canción llena de simbolismos presenta a uno de los personajes o ‘alter egos’ más emblemáticos de Bowie: “Major Tom” que nos lleva a un viaje por las estrellas sin precedentes con este tema acústico de poderosa sagacidad. La canción pareciera que trata de un viaje en el espacio exterior cuando éstos, estaban por ser una realidad; sin embargo, muchos biógrafos de Bowie sostienen que esta obra es en realidad una metáfora sobre el consumo de la heroína, iniciando el viaje con la cuenta regresiva antes del pinchazo y explotando en sonidos que representan el clímax del efecto de la droga. Bowie nunca se pronunció al respecto, sin embargo, parece confirmar esta metáfora años más tarde, cuando el tema “Ashes To Ashes” de 1980, pronuncia en una estrofa la frase: “We know Major Tom’s a junkie” (sabemos que Major Tom es un yonki, es decir, un drogadicto). Yo, me quedo con la idea del viaje espacial.

DÉCADA DE 1970:

2.- “Heroes”

Álbum: Heroes (1977)

Productores: David Bowie y Tony Visconti

Discográfica: RCA

La década de los setenta fue una de las más prolíficas para el gran David Bowie pues presentó discos emblemáticos y ‘alter egos’ que hasta la fecha son recordados por su potencia y referencias hacia la insurrección de aquellos años. Es en esa década cuando descubrimos a Ziggy Stardust; a Aladdin Sane y al Delgado Duque Blanco y créanme que me costó mucho trabajo, decidirme por qué canción les presentaba de estos años. Pensé en “Starman” del disco de Ziggy; pensé en “Drive-In Saturday” que cantó como Aladdin Sane o incluso, el tema “The Man Who Sold The World” que muchos piensan que es de Nirvana. Al final, opté por “Heroes” porque no solo es uno de los discos más conocidos de David y posee una de las portadas más famosas de la historia de la música, sino porque es el inicio del movimiento “art rock” y representa quizá, la etapa más intelectual y sensible del artista. El disco del mismo nombre es el segundo de la legendaria y aclamada “Trilogía Berlín” y se incluye en el libro “1001 discos que hay que escuchar antes de morir”, editado en 2005.

DÉCADA DE 1980

3.- “Let’s Dance”

Álbum: Let’s Dance (1983)

Productores: Nile Rodgers y David Bowie

Discográfica: EMI

Este es el disco más vendido de Bowie hasta la fecha y uno de los más famosos de su carrera. Su sonido enmarcaba el sonido que reinaba en esa década y es una canción completamente histórica (como varias de Bowie), ya que debutó el primer puesto en las listas británicas y también alcanzó el primer lugar en Billboard Hot 100 haciéndole sombra nada menos que a “Thriller” de Michael Jackson. El tema “Let’s Dance” permaneció por doce semanas en la cima del Billboard y fue nominado al Grammy a Grabación, Canción y Álbum del Año en 1984, sin embargo, la academia estadounidense de la música sí privilegió a Michael Jackson con los galardones. Sin embargo y pese al éxito de este disco, a David jamás le interesaron los premios de la industria pues incluso no asistía a las entregas. Él siempre argumentó que prefería sostener su imagen de verdadero artista acudiendo únicamente a las ceremonias donde le reconocían su trayectoria, pero los círculos académicos o intelectuales. “Let’s Dance” es un disco histórico en su estructura y si escuchan bien, en ese tema pueden escuchar nada menos que a Mick Jagger en los coros; su participación no es acreditada a petición del mismo artista.

DÉCADA DE 1990

4.- “I’m Afraid Of Americans”

Álbum: Earthling (1997)

Productores: David Bowie; Mark Plati y Reeves Gabrels

Discográfica: Arista Records

La incursión de su camaleónica majestad en la música electrónica y en el ‘dance’ alternativo, se dio con este material, quizá uno de los menos conocidos del artista, pero uno de los que mejor recibieron la crítica y sus fanáticos. Inspirado en el sonido industrial que dominaba en Europa en aquellos años y en la resonancia de poderosos bajos y baterías retumbantes, “Earthling” es también el segundo disco que Bowie produjo de manera independiente desde el legendario “Diamond Dogs” de 1974. El tema “I’m Afraid Of Americans” fue el único ‘single’ del disco y aún con lo poco popular que resultó, lo podemos escuchar en un sinfín de bandas sonoras de películas y sigue estando vigente en diferentes plataformas y música dirigida a los adultos contemporáneos. Sin duda, solo Bowie podía convertir el ‘dance’ en arte. Escuchen este disco y díganme si no.

DÉCADA DEL 2000

5.- “Slow Burn”

Álbum: Heathen (2002)

Productores: David Bowie y Tony Visconti

Discográfica: Columbia Records

La potentísima dupla Bowie-Visconti que hizo álbumes legendarios en la década de los setenta, regresaba a inicios del milenio para presentar el que es considerado el gran retorno de David al mercado estadounidense. Con este disco, Bowie logró colocarse de nueva cuenta en la cima de las listas internacionales de ventas, además de recibir comentarios halagadores por parte de la crítica. El primer ‘single’ de “Heathen”, el track “Slow Burn” sonó en esos años en todas las estaciones de radio de la época y estuvo en el top 10 de las listas en prácticamente todo el mundo.

DÉCADA DE 2010

6.- “I Can’t Give Everything Away”

Álbum: Blackstar (2016)

Productores: David Bowie y Tony Visconti

Discográfica: Columbia Records

Un disco con “aclamación universal”. La gran despedida de Bowie fue con este disco que es arte en todo sentido, siete temas en un testamento sobrentendido. Con este material se posiciona como un verdadero profeta, pues lo que describe y cuenta en su contenido es un alejamiento que nos hiela la piel cuando lo escuchamos y que ahora sabemos, lo hacía para abordar su nave e irse. La estrella negra es él, la narrativa de los temas representa su separación del público y las canciones, la nave en la que se va. Un disco emotivo, profético, poético y certero. Gran disco. Gran despedida. Así se regresó Bowie a las estrellas.

DÉCADA DE 2020

7.- “Tryin’ To Get To Heaven”

Álbum: Sencillo Tryin’ To Get To Heaven / Mother (2021)

Productor: Tony Visconti

Discográfica: Parlophone

Y si pensábamos que esta leyenda no tenía más música nueva qué ofrecer justamente porque ya no está entre nosotros nos equivocamos. Y justamente el pasado 08 de enero, en el que hubiera sido su cumpleaños número 74, el sello Parlophone de Warner Music, nos sorprendió con dos temas nuevos y que a los fanáticos, nos dio justo en el corazón: las versiones de las canciones “Tryin’ To Get To Heaven” de Bob Dylan y “Mother” de John Lennon (cabe aclarar, ambos amigos personales de Bowie) fueron lanzadas, provocando una emoción inusitada en toda la industria, que como cada año desde su partida, lo recuerda con especial emotividad. Estos temas además de estar disponibles en Spotify y iTunes, serán lanzados de manera física en una edición limitada únicamente para coleccionistas y de las cuales, solo 200 serán en formato de vinil. Sí, yo me emocioné mucho al escuchar música nueva del profeta Bowie.

Espero este recorrido por la música de este prodigioso artista, haya sido tan emocionante como el viaje en una nave espacial, al lado de Ziggy Stardust o conversando con Aladdin Sane. Mi Twitter: @iorcuevas.