Ismael Ortiz Romero Cuevas

Desde hace algún tiempo, algunos periodistas y críticos especializados en el séptimo arte, así como portales y redes sociales, han mencionado con insistencia que Warner Bros., se encuentra trabajando en un ‘remake’ de la película “El exorcista”, el clásico de horror que ha conmocionado al público por casi 50 años, siendo hasta este momento, la cinta del género que se considera insuperable y que cuenta, además, con un séquito de fanáticos que se cuenta por millones alrededor del orbe.

El estudio ante estas especulaciones no se ha pronunciado al respecto. Si es cierto o no, queda aún en un misterio, pero déjenme insistir en algo, meterse con un clásico que ha sido una película de ese género con una lista de grandiosas críticas y además de culto, es demasiado riesgoso. Para mi gusto y en mi opinión (que seguramente le viene valiendo tres cacahuates a Warner), que no deberían hacerlo. La cinta además de aterradora, es una de las mejores adaptaciones literarias que se haya presentado en el celuloide, destacándose por su fidelidad a la novela. Incluso, uno de los dos premios Oscar que ganó en 1974, fue justamente a “Mejor guion adaptado”, que se llevó el mismo autor, William Peter Blatty, pues él mismo hizo la adaptación al cine.

Aún con eso y para que una historia presentada originalmente en un libro funcione mejor en la pantalla, siempre se tienen que hacer ajustes, puesto que detenerse en los detalles que una narración nos ofrece daría como resultado en una película tremendamente larga, algo que comercialmente no funcionaría y tampoco, causaría el impacto esperado en el público. Y hoy queridos lectores, les invito a que revisemos algunas diferencias entre la novela y la película que detallan mejor la historia, sin embargo, no demeritan la esencia de lo que vimos en el cine:

LAS FECHAS: 

Mientras que en la película, sin decírnoslo de manera abierta, la historia se desarrolla en tiempos o víspera de ‘Halloween’, los acontecimientos en la novel suceden entre abril y junio, es decir, entre la primavera y el inicio del verano.

UN PRIMER HIJO DE CHRIS MCNEILL: 

La novela plantea que ChrisMcNeill (Ellen Burstyn) tuvo un hijo antes que Regan (Linda Blair) y que murió a los tres años de una enfermedad. Por ello, la aversión de Chris hacia los médicos, a quienes culpa de una mala atención a su hijo y de su fallecimiento. Ese sentimiento, hace que sea una madre muy sobreprotectora con Regan, pues carga la falta de la muerte de su primer hijo.

EL PÁJARO ROJO:

Este detalle aparece en la serie de 2016 estelarizada por Alfonso Herrera para la cadena FX pero en la película pasa completamente desapercibido, a pesar de que Chris mira ese pájaro que es exactamente como lo describe el libro, pero sin hacer mayores comentarios. La historia del pájaro rojo la vemos desarrollada en la serie, pero no en la película.

EL PADRE KARRAS ES UN PRESTIGIADO PSIQUIATRA:

En la película, solo vemos que el padre Damien Karras (Jason Miller) llega a visitar a su madre a Nueva York sin mayores explicaciones, cuando en la escena anterior lo vimos en el Campus de la Universidad de Georgetown, donde se desarrolla la historia, y en la iglesia de la Santísima Trinidad, cercana a la casa de Chris McNeill. Sin embargo, él acude a Nueva York para dictar una conferencia en un congreso psiquiátrico como un respetado médico de esta especialidad y de paso, acude a ver a su madre, a quien encuentra en precarias condiciones.

LA CENA EN LA CASA BLANCA: 

En la película, vemos que Sharon (Kitty Winn) le comenta a Chris que la han invitado a una cena en la residencia oficial del presidente de los Estados Unidos por ser una actriz muy famosa y que se encuentra filmando en Washington. Mientras que en la cinta nunca vemos la fiesta, en el libro sí sucede y ahí Chris, conoce a un personaje que resulta clave en el inicio de la trama y que se omite completamente en la película y por quien se hace una fiesta que Chris ofrece en su vivienda de Georgetown. Esa fiesta, sí aparece en la cinta.

MARY JO PERRIN: 

Es una carismática adivina y vidente que a Chris le parece simpática y que conoce justamente en la cena de la Casa Blanca, pues es amiga de la Primera Dama estadounidense. Su simpatía por ella anima a Chris a realizar una fiesta en su casa, donde acude un afamado astronauta, el vicepresidente de los Estados Unidos, el director de la película que realiza Chris, Burke Dennings (Jack MacGowran) y quien le insiste que invite al rector de la Universidad de Georgetown pues ahí filman y sería algo de “buenas relaciones públicas”; pero quienes llegan son el padre Wagner, decano jesuita de la Universidad y el joven Vicerrector, el padre Dyer (William O’Malley). Con estos últimos, Mary Jo Perrin sostiene una plática sobre misas negras que llama poderosamente la atención de Chris, pues al ser atea no tiene referencias de eso. Es Mary Jo Perrin, quien le advierte a Chris sobre el peligro de la tabla ouija con la que juega Regan.

CHRIS MCNEILL SE CONVERTIRÁ EN CINEASTA: 

Aunado a todo el drama, Chris tiene que lidiar con algunas dificultades profesionales pues un famoso estudio cinematográfico la ha invitado a dar el gran salto: pasar de actriz a directora de cine, situación que la tiene animada y se convierte en su refugio, cuando la situación de Regan se convierte en algo que no puede manejarse con facilidad.

EL PASO POR LOS MÉDICOS: 

Quizá en la película son las escenas más perturbadoras a nivel de imagen. Pareciera que el sufrimiento visto en pantalla por Regan es completamente real y según entrevistas con los productores de la película, era esta la parte en donde mucha de la gente que acudió a verla en su entreno, salió despavorida y con ataques de nervios. En la novela, el paso por los médicos es profundamente detallado y aún más turbulento. Antes de llegar a un psiquiatra, Regan pasa por revisiones y estudios realizados por un médico internista. El psiquiatra llega hasta que el internista declara que el “padecimiento” de Regan sale ya de su competencia, después de pesados y violentos estudios médicos.

EL CAMBIO DE REGAN:

La novela nos relata como el deterioro físico de la niña, el cambio de su voz y coloración de piel provoca cada vez más horror y preocupación en Chris, incluso en los médicos, mientras que, en la película, aunque vemos el cambio gradual, nunca vemos que cause mayor sorpresa en los personajes. La novela relata que cuando la personalidad que está dentro de Regan aparece, su piel, sus dientes y su aliento cambian completamente. Asimismo, cuando ya está presente la posesión, hace que Regan defeque y orine cuando tiene contacto con quienes acuden a ayudarle. “La habitación de la niña emite un hedor a mierda, orines y a carne podrida” menciona el libro, situación que nunca es mencionada en la película. Cuando la niña ya muestra signos de posesión, en el libro se refieren a ella como “la cosa” y no como Regan y de eso, tampoco se hace referencia en la cinta.

KINDERMAN: 

Mientras que en la película, el personaje de Lee J. Cobb es un teniente de la policía que parece es torpe al solo seguir pistas, en el libro es en realidad quien llega al fondo del asunto esclareciendo de manera intuitiva el asesinato de Burke Dennings y afirmando, que fue la niña quien lo hizo pero sin saber de su posesión. Los diálogos entre Kinderman, Chris, el padre Karras y el padre Dyer son en verdad de mucho contenido en la novela y muestran una personalidad amable, pero insistente e implacable del detective, características del personaje que fueron omitidas en la cinta.

KARL EL PRIMER SOSPECHOSO Y CUIDADOR DE REGAN:

En la película nos refieren que el mayordomo de Chris McNeill, Karl (Rudolf Schündler), mantiene una relación ríspida con Burke Dennings pero no pasa a más. La novela nos narra que, después del asesinato de Burke por “la cosa”, Karl se convierte en el primer sospechoso de Kinderman, quien lo interroga y lo persigue hasta que descubre el gran secreto del mayordomo y que es utilizado por “la cosa”, cuando se realiza el exorcismo; pues es el mismo mayordomo quien se encarga de cuidar a la niña todo el tiempo y amarrarla a la cama cuando se vuelve incontrolable.

LOS DIÁLOGOS DE KARRAS Y EL DEMONIO: 

En la novela son simplemente estremecedores y no son dos como en la cinta, son cinco. A Karras le cuesta mucho trabajo demostrar la posesión de Regan, pues incluso, “la cosa” le refiere que puede entrar a su mente para conocer las respuestas que el sacerdote espera, conocer su personalidad, sus miedos y hasta hablar latín con él y por eso, nunca le dará una prueba de eso y la obtendrá, hasta que Regan muera. La parte quizá más terrorífica del libro, pero también la más disfrutable. En la novela, el llegar a la conclusión de que “la cosa” le habla en inglés pero al revés, refiere un estudio completo por parte de la escuela de idiomas de la Universidad de Georgetown, detalle simplemente estupendo, pues además revela que le teme a él y a un tal Merrin, a quien Karras aún no conoce.

EL EXORCISMO, KARRAS Y KINDERMAN: 

Hacia la parte final del libro, nos narran el exorcismo y la llegada del padre Merrin (Max Von Sydow) que sucede justo como lo vemos en pantalla. El exorcismo no dura una noche como hace referencia la cinta, sino que se extiende por tres semanas, obligando a los sacerdotes a vivir en la casa de Chris McNeill. Asimismo, durante el rito se encuentran presentes Karl; Sharon y la propia Chris. Cuando ya han pasado varios días y mientras Karras visita el campus universitario a petición de Merrin para descansar, sostiene una charla con Kinderman quien le dice que ha descubierto que fue Regan la asesina de Burke y por tratarse de una niña, el asunto ya se encuentra en manos de sus superiores. Pero le advierte que la niña es una “demente”, por lo que no se podría proceder contra ella, pero que es peligrosa, pues puede asesinar a una persona.

LA TEMÁTICA ES SUGERENCIA DE UN SACERDOTE JESUITA:

Obviamente eso no puede aparecer en la cinta, pero el autor al final del libro agradece al padre Thomas Berminngham, S. F., Viceprovincial del noviciado de la Compañía de Jesús de la provincia de Nueva York por sugerirle el tema de esta novela, asimismo, a su formación jesuita que le permite mantener un equilibrio entre sus creencias religiosas y lo científicamente comprobable.

Sin duda, “El exorcista” es una de esas historias que ha encantado y aterrado a prácticamente cinco generaciones y aunque, más que el horror la novela se centra más en un thriller policiaco y de suspenso, no limita a que ambos, sean considerados en realidad obras de horror, incluso, cuando los productores de la cinta han mencionado que se trata de un thriller religioso. La novela sin duda posee un equilibrio genuino entre la religiosidad, la ciencia y hasta el ocultismo, volviéndose un libro tremendamente disfrutable. La película, es una pieza que también posee sus propios valores y ha permanecido a lo largo de sus casi 50 años, como una de las cintas no solo más aterradoras de las que se tenga memoria, sino como una producción que ha conjuntado de manera magistral lo aterrador con escenarios bellísimos como el barrio de Georgetown en Washington D. C. ¿Crees que me faltó algún elemento por mencionar? Espero tus comentarios.

Mi Twitter: @iorcuevas.