Ismael Ortiz Romero Cuevas

El sábado fue 11 de septiembre, una fecha en que la historia del mundo cambió para siempre por el atentado a las Torres Gemelas que ocupaban el World Trade Center en Nueva York. Pero también, fue la fecha que Virgin Records, sello propiedad de la entonces todopoderosa casa disquera EMI, había señalado con anticipación para el lanzamiento del que sería el nuevo material discográfico y octava grabación de estudio de Mariah Carey, “Glitter”, que sería también el primero con esa empresa discográfica y además, que servía como banda sonora de la primera película protagonizada por Carey que llevó el mismo nombre, producida por dos gigantescos estudios cinematográficos: Columbia Pictures y 20th Century Fox.

El atentado en NY pudo ser el factor principal por el que el que el disco y la película resultaron un fracaso total en críticas y éxito. Pero este día, quiero que nos enfoquemos en el material discográfico, porque al final de cuentas, Mariah es una cantautora y productora, no actriz, y lo de ella, siempre ha sido hacer música; la película sí es un infortunio, pero se ha convertido en esas cintas que son tan malas que se convierten en buenas. La situación es que lo que debió haber sido un lanzamiento fastuoso de un disco del que se tenían grandes expectativas, se tuvo que suspender una semana por los atentados. La cinta por su parte sí fue estrenada ese fin de semana en todo Estados Unidos, pero como era de esperarse, la gente estaba temerosa de salir.

El álbum “Glitter” fue el primer disco en el que Carey experimentaba con nuevos sonidos y se alejaba casi totalmente de su estilo pop y R&B, ya que se centró en el estilo “post-disco” de inicios de la década de los ochenta, algo que a la prensa especializada no le gustó del todo y lo criticaron con comentarios muy coléricos. Aunado a eso, unos meses antes durante el lanzamiento del ‘lead single’ del disco, el tema “Loverboy”, Mariah se presentó en el programa “Total Request Live” de la cadena MTV, donde tuvo un comportamiento muy extraño y errático; días después, fue internada en una clínica de salud mental donde se le trató un colapso nervioso sin que se dieran a conocer las causas. En nuestro país sobre todo, se dijo que había sido porque Luis Miguel había terminado con ella, pero no fue así, la relación con el mexicano había culminado hacía más de un año y en ese momento, Mariah era novia del beisbolista Derek Jeter; también se dijo que había sido porque “Loverboy” no había alcanzado la cima del Billboard Hot 100, situándose en el segundo puesto siendo esta la primera vez en la carrera de Mariah, que el corte promocional principal de uno de sus discos no lograba la primera posición de la prestigiada lista.

Fue hasta el año pasado, cuando en medio de la pandemia por la Covid-19 y de manera virtual, Mariah festejó 30 años de carrera y como parte de esa celebración, se lanzó el libro “The Meaning Of Mariah Carey” (sin edición en español), donde se destapa lo que en verdad sucedió ese fatídico día, con ese disco que había sido una especie de mal ‘karma’ para Carey: estaba sufriendo de un boicot por parte de su antigua disquera, Sony Music, de donde aún era presidente su ex esposo, Tommy Mottola, para que “Loverboy” fuera un fracaso. Para ello, orquestaron una especie de veto en la radio, además de que el sello Columbia, antigua casa grabadora de Carey, le robó el ‘sampleo’ del tema “Firecracker” de “Yellow Magic Orchestra” que Mariah había puesto originalmente en “Loverboy” para utilizarlo en el tema “I’m Real” de Jennifer López, todo esto con la anuencia de Mottola, esta acción la obligó a regrabar “Loverboy” en un cortísimo periodo de tiempo para ser lanzado. EMI había ofrecido un contrato por más de 100 millones de dólares a Carey y la presionaba para que el disco, fuera un éxito sin precedentes, pero sin invertir en promoción, de igual manera, su vida personal pendía de un hilo. Por ello, pocos días después de haberse presentado en la mencionada emisión de MTV, Mariah fue ingresada en una clínica por un colapso nervioso y fue, cuando la diagnosticaron con trastorno bipolar.

El 11 de septiembre de 2001, parecía que no solo se caían las Torres Gemelas, también la carrera de Mariah. La cinta fue un fracaso y el disco, no fue lo que se esperaba, Carey fue despedida de la peor manera por EMI y fue obligada a pedir disculpas públicas por el desastre del proyecto con el que se tenían las expectativas puestas hasta el cielo. “Pido una disculpa por vender solo tres millones de copias. Parece que para EMI no ha sido suficiente, aún cando hay artistas que no logran vender esa cantidad de discos en toda su carrera” decía la cantautora que se iba por la puerta de atrás del entonces gigante discográfico. La prensa con la autorización de la misma casa disquera, tomaron a Carey como una especie de saco de boxeo para desviar un poquito la atención de las fatídicas noticias del atentado; la gente quería pensar en otra cosa y el distractor perfecto, fue el “fracaso” de la gran Mariah, quien hasta esos años, solo se le conocían éxitos monumentales dentro de la industria. Querían ver caer a la diva.

Un año más tarde, Mariah firmaría un contrato mucho más modesto con Island Def Jam, sello propiedad de Universal Music y con quien en 2005, tuvo el ‘revival’ más impresionante del que se tenga memoria, presentando “The Emancipation Of Mimi” y demostrando de qué estaba hecha, regresando al número uno del Billboard Hot 100 y vendiendo de nueva cuenta millones de discos en el mundo, demostrando que lo que quisieron hacer con ella y con “Glitter” en realidad fue solo un tropiezo leve en su carrera, por no llegar al número uno, por solo vender tres millones de discos y por no ajustarse a los estereotipos de una cantante de pop de inicios del milenio. En realidad, el fracaso de “Glitter” se debió a que fue lanzado al mercado en la fecha equivocada: 11 de septiembre de 2001.

Y nuevamente es el tiempo el que pone en su sitio las cosas y sus situaciones. En 2018, en redes sociales comenzó un movimiento orquestado por los fans de Carey en todo el mundo, llamado: ‘Justice For Glitter’ (justicia para “Glitter”), haciendo que la etiqueta se volviera tendencia por más de una semana en Twitter. Eso, provocó que la cantante comenzara a trabajar en los derechos y convenios con plataformas para ser lanzado. Fueron Apple Music y iTunes los primeros en tener el material dentro de su catálogo en noviembre de 2018, alcanzando en unas pocas horas, el primer lugar de ventas; dos días después apareció en Spotify, donde también el disco se convirtió en uno de los más reproducidos en la plataforma.

Mariah no incluía ni una sola canción ni referencia a ese álbum en sus presentaciones en vivo, por considerarlo un episodio difícil en su trayectoria, sin embargo y gracias al éxito que obtuvo 17 años después de su lanzamiento, Carey incorporó al repertorio los temas “Loverboy” y “Never Too Far”, agradeciendo el movimiento “Justice For Glitter”. Tras el lanzamiento del disco en plataformas, también la crítica comenzó a revirar, considerándolo ahora, un material vanguardista, cuidadosamente producido y además adelantado a su época, pues las producciones musicales con base en los sonidos de la década de los ochenta, comenzó a ponerse de moda después del 2017. Casi dos décadas después, la misma prensa y críticos que señalaron a “Glitter” como un mal producto, tuvieron que reconocer a Mariah, su creadora, como una verdadera visionaria y al disco, ponerlo en el podio que merece como uno de los más grandes álbumes de la primera década del milenio. Eso sí, ese reconocimiento vino casi dos décadas después.

Este 11 de septiembre, “Glitter” llegó a los 20 años de existencia de los cuales más de la mitad, se consideró como la vergüenza de Carey, sin embargo, ese tiempo en que estuvo prácticamente en la sombra, lo convirtieron en un disco de culto.

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