Josué Paladín

En las últimas semanas ha estallado la bomba de tiempo que es o era el Sector Salud en Oaxaca, despidos y la no renovación de contratos provocaron que trabajadores salieran a las calles a manifestarse; sin embargo, contrario a lo que algunos intentan hacer creer, la problemática no fue originada en la actual administración.

El problema tuvo su origen hace varios años, durante los gobiernos de Ulises Ruiz Ortiz y de Gabino Cué Monteagudo, quienes firmaron diversos convenios con la federación para aceptar la contratación de personal por medio del esquema de la responsabilidad del 70% para el gobierno federal y el 30% para el estatal; no obstante, que no se tenía el presupuesto para el pago de los salarios, únicamente fueron signados para que Ulises y Gabino quedarán bien con los presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

Es así que se iniciaron contrataciones a diestra y siniestra, durante más o menos 10 años, cuatro de Ulises Ruiz y seis de Gabino Cué, lo cual fue generando un enorme agujero presupuestal, que cada quincena se intentaba tapar abriendo otro en alguna otra partida, como es el caso del pago a terceros institucionales o el impuesto de los trabajadores que tenían que darse al IMSS, al ISSSTE y al SAT.

Esa “reasignación de dinero” se fue acumulando, ya que fue usado para pagar los sueldos de los “contratados” y no se pagó a las instituciones.

Aprovechando este esquema se contrataron a mil 500 más o menos trabajadores eventuales y casi 10 mil fueron contratados en forma fraudulenta y con la anuencia de los líderes de los sindicatos de Salud y en contubernio con los funcionarios de Ulises Ruiz y de Gabino Cué, quienes también se llevaron una gran tajada de ese dinero del presupuesto.