Josué Paladín

Este día marcharon integrantes del Sindicato de Empleados del Poder Judicial del Gobierno del Estado de Oaxaca e Instituciones Conexas en demanda de una audiencia con el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, a quien ‘exigen’ su intervención para que el Tribunal Superior de Justicia del Estado dé una respuesta satisfactoria a sus demandas, las cuales tienen que ver con privilegios ya ganados por las y los trabajadores mediante su esfuerzo diario, y otros más que dejan en entredicho la ‘buena voluntad’ de la dirigencia encabezada por Miguel Esteva Domínguez.

Lo anterior, porque al líder que aglutina a cerca de 277 trabajadoras y trabajadores se le ‘olvidó’ decir a los medios de comunicación que la base sindical que representa dejó de asistir a laborar al complejo de Ciudad Judicial desde hace más de un año y medio, específicamente el 19 de marzo de 2020, y aún así no se cansa de exigir demandas que no están al alcance del Poder Judicial por motivos económicos, provocados por la actual pandemia.

Y aunque es cierto no es culpa del sindicato seguir trabajando desde sus casas por la presencia del virus de Covid 19 que asola a Oaxaca y al mundo entero, lo que sí es cierto es que las negociaciones laborales con los representantes del TSJ empezaron desde el pasado 29 de abril de este año, día en que se dio la primer propuesta a la dirigencia y que no fue aceptada por la misma pues, como dijimos arriba, insisten en extralimitar privilegios como es su capricho para que la actual dirigencia –que por cierto ya va de salida– disfrute de un periodo sabático de TRES AÑOS para cuando las y los actuales dirigentes terminen su encargo al frente de dicho gremio.

¿Sabrá la mayoría de las y los trabajadores que siguen a Miguel Esteva Domínguez de sus peticiones para ‘beneficiar’ a la base? ¿O que durante 2019 también alborotó el ‘gallinero’ para suspender labores en los Juzgados Civiles y Familiares en busca de prebendas personales, por las cuales incluso se le giraron órdenes de aprehensión?

Tomemos ahora como ejemplo al STPEIDCEO, el cual está integrado por casi 13 mil trabajadores y que alcanzó apenas 35 bases y 105 recategorizaciones en su última negociación, de donde se desprende que el dirigido por Miguel Esteva Domínguez exige para el suyo 30 plazas de base y otras más para recategorizaciones que, por donde quiera que se vea, no las obtendrá.

De esta manera, sabemos que al Sindicato de Empleados del Poder Judicial del Gobierno del Estado de Oaxaca e Instituciones Conexas le corresponden una base y dos recategorizaciones, de acuerdo a lo que mandata su actual negociación con el Poder Judicial del Estado, la cual se compone de 87 cláusulas, ya con respuesta satisfactoria la mayoría y sólo tres que son las que traban la firma del convenio salarial de este año que, como dijimos, tienen que ver con: 1.- Un periodo sabático de tres años para los actuales dirigentes; 2.- 30 bases y, 3.- Un número mayor de recategorizaciones.

Estaremos pendientes del curso que tomen las negociaciones que, como lo anotamos ya, están trabadas por el capricho del actual dirigente, quien se niega a perder sus beneficios personales y sólo expone a las y los verdaderos trabajadores, a quienes obliga a salir a marchar con el riesgo latente de contagiarse de Covid 19 y, curiosamente, a unos días de la elección más grande de la historia de México y Oaxaca.