Semovi y Uber

Carlos R. Aguilar Jiménez

Según publicación en primera plana del periódico Tiempo el día de ayer, la directora de Semovi (Secretaría de Movilidad), Mariana Nassar Piñeyro, dijo: La veda de concesiones durará un año, indicando además que se realizará un diagnóstico real de cuántas concesiones existen y dónde hay focos rojos importantes para empezar a tomar decisiones, estableciendo que los estudios deben hacerse a fondo para ver si la movilidad que se solicita es necesaria, siendo así declaraciones ociosas y triviales porque todos sabemos que en Oaxaca la fluidez en tráfico y agilidad en movilidad no existe, debido a las estrechas calles tipo colonial de la ciudad, la inoperancia de semáforos y la excesiva cantidad de automóviles privados en circulación debido el pésimo, caro, infame y privilegiado por Semovi servicio de transporte público que ofrecen concesionarios de autobuses y taxistas.

Todo aquel que tenga cierto poder adquisitivo, sabiendo que transportarse en autobús es una tortura y utilizar taxi un atraco, prefiere comprarse un coche usado, nuevo o su motocicleta para transportarse en la ciudad, evitando siempre taxis y autobuses por todo lo nefasto de su servicio protegido por Semovi que como dependencia policíaca se dedica más a asaltar motociclistas y automovilistas que a regular y optimizar la circulación, sabiendo que con cada infracción o soborno a policía vial llenará más su bolsa con dinero, dejando a un lado la movilidad de la gente que tiene que trasladarse para trabajar, la urgencia de estudiantes para llegar a escuelas o cualquiera que sea la necesidad de transporte, protegiendo siempre a concesionarios y evitando que en Oaxaca funcione el servicio de transporte Uber, que tan buenos resultados y buen servicio de transporte proporciona en casi todo el país, menos en Oaxaca donde el gobierno estatal  a través de Semovi protege al pulpo camionero y roba maletas amarillos o morados de pueblo, haciendo lo posible para que el servicio de transporte Uber que se obtiene con aplicación de internet permita al usuario con seguridad, limpieza y sin pagar en efectivo, viajar de un lugar a otro dignamente, como en Puebla y la mayoría de ciudades del país, donde sus gobernantes se interesan más por los ciudadanos que por los concesionarios, que como los de Oaxaca tienen de rodillas a las autoridades, humillando a Semovi con sus amenazas de bloquear la ciudad o agresividad extrema de secuestrar instituciones si el gobierno no aprueba sus mezquinos intereses.

Desde no utilizar taxímetros ni entregar un recibo para regular el cobro y así paguen impuestos, hasta llevar cinco o más pasajeros viajando a excesiva velocidad para poder reunir la cuota que deben pagar a dueños de flotillas de taxis y autobuses, en esa mafia de corrupción que es Semovi y el infame y caro servicio de transporte concesionado de pasajeros urbano y suburbano, que en gran medida podría mejorarse si operara Uber en Oaxaca.

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