Carlos R. Aguilar Jiménez

Fundada en tiempos prehispánicos lo que ahora es la ciudad de Oaxaca en la confluencia del valle de los ríos Atoyac y del que discurre de la sierra bajando por San Felipe del Agua, para garantizar un suministro del vital líquido a los habitantes de ese tiempo, con el transcurso de los siglos al nivel del valle de Oaxaca el río se mantiene seco todo el tiempo pudiendo decirse que, efectivamente está muerto, sin ninguna escorrentía o cauce de agua, porque a diferencia de los grandes ríos del planeta que mantienen su caudal todo el tiempo debido a lluvias de verano y deshielo de montañas en tiempos de sequía, el Atoyac y mayoría de ríos de México, su caudal depende de la temporada de lluvias.

Es en temporada de ciclones y lluvias que se precipitan en las montañas y cordilleras altas cuando se llenan los torrentes de arroyos y caudales de ríos en México y Oaxaca, que en temporada de sequía casi llegan a secarse, y más porque en todo el trayecto de ríos como el Atoyac, se han edificado represas y construido diques que conducen el agua acumulada o corriente hacia canales de riego donde el agua se aprovecha para cultivos o almacena para posterior uso doméstico, de tal forma que, por ejemplo y casi igual que el rio Atoyac, el agua que baja de la Sierra Juárez por las montañas, es detenida y acumulada en las presas de Tlalixtac y Huayapan, drenándola a decenas de canales de riego que mantienen seco el cauce del río desde las presas, porque se redirige para cultivos, como sucede con el Atoyac que si bien el agua no es abundante, sus afluentes, escorrentías y arroyos son utilizados por todos los pueblos, aldeas y caseríos de su trayecto, dejando casi sin gota al río al llegar al valle de Oaxaca, más o menos como sucede con el inmenso río Colorado en USA, que al llegar a su delta en Baja California está casi seco, así que debido al uso en el curso del río Atoyac, los ríos de San Felipe, Tlalixctac y Atoyac al llegar a la ciudad se pueden considerar muertos y, tratar de rescatar o revivir a un muerto es imposible, pudiéndose únicamente adecentar o arreglar al difunto, como podría ser lo que se podría realizar respecto del Atoyac, como han hecho en la ciudad de Los Ángeles USA, algunas de México y otras de Europa donde han pavimentado los lechos secos de los ríos para convertirlos en vialidades y autopistas que contribuyen a la óptima circulación de vehículos, con señalización y represas que controlan las riadas, desbordamientos y crecidas de agua, de tal forma que, si se quiere rescatar el cauce de lo que fuera el Rio Atoyac hoy detenido en su caudal río arriba, lo que se puede hacer con el cauce del río muerto, es convertirlo en un Libramiento vehicular completo, que integre en su lecho los carriles de circulación que ya existen en algunos de sus trayectos, porque rescatarlo respecto del caudal de agua, es imposible porque toda es atajada río arriba.