Carlos R. Aguilar Jiménez

Como un récord histórico se ha clasificado este año el ingreso hacia nuestro país los dólares que cada año envían los migrantes en Estados Unidos, alcanzando lo que transcurre de este cómputo 502 mil millones de dólares, que si los convertimos a pesos resulta una suma de tipo astronómico, suficiente y más para satisfacer las necesidades de millones de Mexicanos, familias del medio rural o de clases sociales necesitadas que de este lado de la frontera reciben periódicamente envíos de dinero desde donde trabajan millones de mexicanos que tuvieron que irse, emigrar de su país, alejarse de sus familia y amigos, arrinconar sus costumbres, gastronomía y todo lo que significa o representa para ellos su terruño, la cuna donde nacieron y educaron, debido a que su propia patria, como toda nación fracasada, de tercer o cuarto mundo, no les ofreció ninguna oportunidad o facilidad para estudiar, trabajar y triunfar, teniendo que huir a los Estados Unidos en busca de dinero, de dólares que ahora envían a sus familias teniendo que soportar en EU, humillaciones, racismo e iniquidades por carecer de documentación legal o simplemente por su apariencia miserable e ignorancia.

Si bien la multimillonaria cantidad de dólares enviados a México por los migrantes, la mayoría indocumentados que dejaron hijos abandonados y arriesgaron a ser detenidos, encarcelados y deportados en el tránsito, es muy importante para la economía de México y finanzas de sus familias, en el trasfondo es un reflejo de la ineptitud, corrupción y malos manejos de los gobernantes mexicanos, quienes desde la Revolución, cuando los caudillos de esa época prometieron mejorar las condiciones de vida del pueblo, de los campesinos y obreros, lo cierto es que las circunstancias sociales y económicas están igual o peor para la mayoría que en el siglo XIX, porque desde principios del siglo XX cuando terminó el conflicto armado, no nos convertimos en una nación prospera, exitosa o de primer mundo, sino que seguimos peor porque ahora hay más millones de necesitados y pobres en extremo, si bien en función de la proporción de habitantes, los resultados son iguales, así que por mucho que los gobernantes afirmen que los héroes de la Revolución hicieron de México un país mejor, la realidad es que no es cierto y estamos igual que en tiempos de Porfirio Diaz, con pocos adinerados dueños de granes empresas, negocios e industrias y cientos de miles de políticos que se hicieron multimillonarios robándose dinero de los impuestos; y si en un ejerció de imaginación supusiéramos que Porfirio Díaz hubiera gobernado diez años más, México quizá sería una nación industrializada, conectada totalmente por ferrocarriles, con ingeniería aeronáutica propia, puertos marinos de nivel mundial y una poderosa industria seguramente con tecnología propia, pero no fue así y, derrocado del gobierno migrando a Francia, México se quedó en manos de políticos tramposos, ineptos y torpes, igual que los actuales, que atascaron a nuestro país en la pobreza obligando a millones a migrar a E.U porque en México no hay oportunidad. Que bien por México que está tan lejos de Dios y tan cerca de E.U.