Carlos R. Aguilar Jiménez

Cuando las ideologías o fanatismos políticos se apoderan de un gremio, sociedad o país, las consecuencias siempre son funestas, como ha sucedido históricamente con doctrinas nazis alemanas o comunistas de la URSS, Cuba, Venezuela y ahora México, ocurriendo lo mismo o peor en países fundamentalistas religiosos, principalmente del islam, donde sus teocracias sojuzgan a los habitantes y humillan a mujeres, desterrando infieles, en una dinámica populista en la que las promesas de líderes mesiánicos nunca se cumplen, como ocurre ahora en México donde luego de dos años de gobierno las cosas están peor que nunca, principalmente con el manejo de la pandemia que nos ha llevado a ser el quinto país más infectado y el cuarto con más muertes del planeta.

Defiende A.M. el manejo de la pandemia al comparar las cifras oficiales de COVID-19 de México, esto en ––sus datos–– con las de otros países, afirmando que aquí la pandemia se ha manejado bien, no obstante sus mismos datos oficiales, los del que “como dice una cosa dice otra”, el Dr. Gatell, ubiquen a casi todos los estados en la cúspide o curva ascendente de infectados y muertos con perspectiva nefasta de rebotes y retrocesos en el control debido a la apertura económica, que si bien es indispensable para reactivar negocios y empleos, lo cierto es que al manejarse la epidemia con el mismo criterio que la delincuencia, con abrazos no balazos, el gobierno no se ha aplicado como lo han hecho otros países para castigar a las personas que salgan a las calles sin una urgencia o actividad importante, porque en México todo mundo puede salir a pasear, reunirse con amigos, circular sin cubrebocas, reinstalar tianguis en las calles y hacer lo que se antoje ante la falta de autoridad.

Sabemos no existe vacuna que inmunice ni medicamento que sane enfermos, dependiendo del organismo, de su genética, ser asintomático, sufrir molestias o enfermar gravemente y hasta requerir pulmones artificiales para sobrevivir, así que la opción es sana distancia, utilización de cubrebocas y sustancias desinfectantes para evitar contagios, pero, si el presidente da mal ejemplo y únicamente usó cubrebocas cuando fue a EU donde igual que los migrantes, una vez cruzan la frontera se comportan legalmente, similar el “Dr. Chimoltrufia” que no usa cubrebocas y cada día adapta sus datos a la ideología del estado o del partido en el poder, mientras la pandemia sigue en ascenso. China, Italia, España, Inglaterra o Francia ya controlaron la epidemia y sus números decrecen, mientras en México van a la alza y lugares como la cuenca e istmo de Oaxaca cada día están peor porque ni las autoridades exigen se respeten las normas y protocolos, ni la gente le hace caso al gobierno, porque en México se sigue el ejemplo del presidente y todo es por abrazos, convencimiento, estampas religiosas, amor y paz. Nada por la fuerza, convenciendo a todos con publicidad, manipulación, encuestas y conferencias de Prensa que nunca dicen la verdad, sino lo que deje contenta a la gente.