Carlos R. Aguilar Jiménez

El presidente volvió a defender al Dr. López-Gatell al afirmar que: “ya quisieran otros países tener especialistas como él”. La cifra de muertos por Covid-19 suma más de 85 mil muertos, según cifras oficiales y contando, porque para fin de año llegaremos a 100 mil fallecimientos, porque como saben quiénes entienden de probabilidad y estadística han de ser más, dado que los datos que proporciona el gobierno, si es populista o no, serán siempre a su favor, tendrá sus propios datos, porque entre publicidad, mercadotecnia oficial, ineficacia o malignidad, lo cierto es que México es de los 5 países con más muertos por cada 100 mil personas y de diez mueren tres, a diferencia de países europeos o latinoamericanos, excepto Brasil, teniendo como resultado que en cuestión de proteger la vida de los mexicanos el desempeño del Dr. López-.Gatell, contagiado de populismo, ha sido un desastre criminal nacional.

Únicamente quienes no han vivido la muerte de un familiar, amigo del alma o el sufrimiento de seres queridos, o quienes dicen la pandemia es un complot o no creen sea real, son quienes pueden profesar que el ineficaz trabajo del Dr. Gatell y su jefe esté bien, porque sin sufrir interiormente la muerte de familiares, la pandemia puede parecerles intrascendente o inexistente, como sufren también empresarios y comerciantes que han perdido negocios o quienes han quedado sin ingresos, porque quienes hemos sufrido pérdidas de vidas que podrían haber sido evitadas si el gobierno hubiera aplicado restricciones severas en los primeros días de la pandemia; si ordenara uso obligatorio de cubrebocas y sancionara inflexiblemente a quienes no acatan, los fallecimientos serían menores, pero no es así porque en México no se aplica la ley dado que dicen sería “represión” y son preferibles “abrazos que balazos”, dejando cada quien haga lo que quiera, especialmente los ignorantes que no tienen idea que es un virus, la forma en que infecta y las contingencias implícitas en enfermedades contagiosas y mortales, comportándose ante la pandemia como si fuera una enfermedad leve, organizando o participando en reuniones, evitando el uso del cubrebocas porque es el ejemplo del presidente y porque López-Gatell afirmó no servía, siendo en consecuencia culpables de la muerte de miles que no lo utilizaron y contagiaron o infectaron a otros, porque en México vivimos coloreados al gusto de políticos y no de lo que saben científicamente especialistas en epidemiología, virología o expertos en probabilidad y estadística, dejando que como animales en el bosque cada quien haga lo que le plazca, no como en otros países donde las leyes se aplican y establecen confinamientos obligatorios y hasta toques de queda para evitar contagios, porque en México el ejemplo presidencial es seguir trabajando (haciendo campaña) y sin cubrebocas ni protocolos de seguridad continuar defendiendo  al Dr. Gatell quien “como dice una cosa dice otra”, como expresaba ‘la Chimoltrufia’ en un antiguo programa de tv.