Josué Paladín

Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva continúa al frente de la Comisión Estatal del Agua (CEA), pese a que no ha dado resultados en la materia, además de ser ampliamente conocidos los negocios que ha realizado aprovechando los cargos públicos que ha ocupado tanto en el ámbito local como federal durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, donde se desempeñó como director de Liconsa, gestión que se caracterizó por diversos actos de corrupción.

El funcionario estatal, quien incluso renunció al PRI y compitió bajo las siglas del PAN-PRD-MC al Senado, donde por cierto perdió y hasta fue traicionado por su hermano en una entrevista en el CDE del Revolucionario Institucional, regresó otra vez a su partido para buscar ser tomado en cuenta en la decisiones electorales venideras.

Sin embargo, al pueblo de Oaxaca no se le olvida que este elemento de formación ulisista no es bien visto por la ciudadanía ante los negros antecedentes que anteceden su currícula.

Un ejemplo de ello lo dio Mexicanos contra la Corrupción, organización que documentó como uno de sus protegidos, de nombre Óscar Martínez Pedroza, que en 2014 era subgerente de Administración y Finanzas del Programa de Abasto Social de Liconsa en Guanajuato, intervino directamente para favorecer a una empresa transportista propiedad de los tíos de su esposa con contratos por 27 millones 474 mil pesos, entre otras denuncias que en su momento se hicieron en contra de Ramírez Puga y varios de sus colaboradores.

En el ámbito local y como director de Comunicación Social durante el gobierno del repudiado Ulises Ruiz Ortiz (2004-2010), se encargó de diseñar y dirigir diversas campañas de desprestigio, incluso en contra de comunicadores y voceros de las mismas dependencias que servían al gobernador URO, ya que lo único que le interesaba era la sucesión gubernamental, misma que recayó en Eviel Pérez Magaña.

Otro dato importante fue que al convertirse en titular de Comunicación Social logró que el presupuesto de esa dependencia aumentara en 471 por ciento, mismo que no comprobó, lo que se sumó a la serie de ampliaciones del presupuesto de la dependencia a su cargo, desde 57 millones de pesos hasta llegar a 327 millones, lo que fue ampliamente documentado por el gobierno que arrebató el poder al PRI a manos de Gabino Cué Monteagudo.

Cabe señalar que parte de esos 327 millones de pesos fueron a parar a empresas fantasmas como Intoctur, SA de CV, que recibió 21 millones 720 mil pesos por concepto de publicidad; Rocke Sade, SA de CV, que firmó un acuerdo publicitario por 10 millones 610 mil pesos; y Mitroviq, que obtuvo 18 millones 751 mil pesos, también por publicidad.

Los comunicadores oaxaqueños no olvidan que a su paso por Comunicación Social se encargó de centralizar la información que salía de las diversas dependencias para acapararla en su oficina y despachar lo que a sus intereses convenía.

Pero además incurrió en nepotismo, ya que durante el sexenio de URO, el periódico El Extra de Oaxaca, propiedad del padre de Ramírez Puga, obtuvo 58 millones 901 mil 129 pesos por publicidad.

Estimado lector, surge entonces la pregunta: ¿Por qué sigue al frente de la CEA y por qué le dieron el puesto? Si el mencionado funcionario anda más metido en la sucesión que se avecina, denostando a sus compañeros priistas y más preocupado por ver al Cruz Azul como campeón de la nueva temporada que en atender los múltiples problemas por nulo mantenimiento a las redes de agua en decenas de comunidades.