Moisés Molina Reyes

La semana que pasó estuvieron en Oaxaca Jordi Ferrer y Carmen Vázquez.

El primero de es el referente mundial del Razonamiento Probatorio.

Y ella es la especialista más reconocida en el mundo de habla hispana sobre Prueba Pericial.

Ambas materias son de la más alta relevancia en el trabajo de jueces y magistrados.

La materia prima del juzgador para decidir son los hechos y son las pruebas las que demuestran los hechos.

Ahora que el proceso penal sufrió un cambio vertiginoso al hacerse oral, la forma en que los jueces entran en contacto con las pruebas y las valoran, cambiaron también.

Y llegamos al exceso de creer que, por ejemplo, con el sólo hecho de verlo y escucharlo de viva voz, el juez puede saber si un testigo está diciendo la verdad o está declarando falsamente; si está siendo honesto o si miente.

Y es que la mayoría de los jueces entienden (y así lo hacen) que la ley les da poderes plenipotenciarios para valorar las pruebas merced a su intuición, sus máximas de la experiencia o su insuperable capacidad para descifrar el lenguaje no verbal.

Los jueces hoy están seguros (y lo creen honestamente) de estar investidos de una especie de sexto sentido para detectar lo verdadero y lo falso.

Pero Jordi y Carmen nos tienen una noticia.

La comprobación de los hechos debe tener siempre bases científicas y así también debe ser con la valoración de la prueba, incluidas declaraciones de testigos.

Y es lógico. El Derecho es una ciencia social. Y alrededor de las pruebas se mueven y gravita un sinnúmero de disciplinas científicas cada vez más especializadas.

El juez debe tener entonces un método para saber qué valor le va a dar a cada prueba.

Esa valoración debe ser siempre racional, nunca intuitiva.

No todo testigo que declara falsamente está siendo deshonesto. Ni todas las personas honestas declaran siempre con verdad.

La psicología enseña que la memoria es un proceso y que puede contaminarse, que se puede intervenir; que se pueden sembrar recuerdos y que es posible que se recuerden cosas que realmente no ocurrieron.

Tanto así que existe ya toda una disciplina denominada psicología del testimonio; dos de cuyos más notables exponentes en el mundo son Oaxaqueños: Eric García López y Mario Herrera.

Ahora se trata de que las cosas sean diferentes y de que nuestros jueces en estas y otras materias de aplicación práctica a la hora de emitir una sentencia tengan los conocimientos que solamente da la capacitación.

Girona es la Meca del Razonamiento Probatorio.

Jordi y Carmen son el alma de Girona.

Vinieron a Darnos dos conferencias que apenas sirvieron para sacudirnos.

Necesitamos a Girona en Oaxaca y parece que las cosas van bien para que profesoras y profesoras de allá vengan a impartir una maestría para nuestras juezas y nuestros jueces.

Nuestro Magistrado Presidente, Eduardo Pinacho, es el gran impulsor de este proyecto y creo fundadamente que Jordi Ferrer y Carmen Vázquez están tomando el proyecto como suyo también.

Nosotros queremos a Girona en Oaxaca y ellos se quedaron con unas ganas enormes de regresar.

Mucho ha tenido que ver también Arturo Bárcena Zubieta, Director de la Escuela Federal de Formación Judicial, que es hijo de Girona y que ha traído a sus profesores a cambiar los paradigmas de la aplicación de las leyes en México.

Así que cruzaremos los dedos y le rezaremos a todos nuestros santos para que nuestras juezas y jueces puedan tener en el futuro cercano una Maestría que no tendrá costo para ellos.