Carlos R. Aguilar Jiménez

En el uso cotidiano del lenguaje, la semántica que es parte de la lingüística estudia el significado de las expresiones en sus diversos significados, sentidos o interpretaciones, y así la utilización de la palabra variante para referirse a la transformación de los virus de SARS-COV-2 que provoca la Covid-19, es una forma popular e inadecuada de lo que realmente sucede con estos microbios, que en realidad mutan, son mutaciones, cambios en ADN, evolución biológica, adaptación ambiental, no variantes, aunque sí lo son, pero la palabra correcta es: Mutación o cambio al azar en la secuencia de nucleótidos, que se presenta de manera espontánea por la acción de mutágenos.

Utilizar en los medios y platicas la palabra variante para referirse a la metamorfosis de virus, es una forma de evitar utilizar mutación, porque la mutación es palabra clave en la Teoría de la Evolución de las Especies, es parte del discurso de la supervivencia diferencial de los más aptos, de ese proceso de diversidad genética de los organismos que, por medio de mutaciones las especies se adaptan a condiciones cambiantes del ambiente y que la mayoría de creyentes de religiones, comenzando con cristianos y musulmanes, niegan, rechazan y condenan, porque para su credo y fe, la vida la creo Dios y a los humanos también, convirtiéndonos en descendientes de ollas y comales de barro. “Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó…Entonces Dios formó al hombre de la Tierra y sopló en su nariz aliento de vida. Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo a una mujer, y la trajo al hombre…” dogma bíblico que establece los seres humanos fuimos creados como somos desde el principio, no obstante, no fue hasta que luego del viaje de Carlos R. Darwin a bordo del Beagle terminara luego de cinco años de observaciones de la naturaleza, recopilación de datos y especímenes de todo tipo, que al analizarlos después se dio cuenta que ningún ser vivo, incluido el hombre y la mujer aparecimos como somos, sino que después de un extenso proceso de selección natural, evolución y mutaciones, en la última fase de nuestra evolución nos convertimos en primates erguidos, lo que significa que fueron las mutaciones las que nos convirtieron en Homo Sapiens, lo mismo que a todas las especies. No somos ángeles caídos en desgracia por el pecado capital, sino antropoides erguidos emparentados genéticamente, por ADN, con todas las especies, por un desarrollo evolutivo que debiera hacernos sentir orgullosos y felices de ser los supervivientes evolucionados por selección natural, de un linaje que se remonta millones de años, cuando comenzó la vida en la Tierra como resultado de la máxima expresión de las leyes de la naturaleza y no por un capricho divino o halito sobrenatural soplado en la nariz de un muñeco de arcilla, que en vez de emparentarnos con los seres vivos, lo hace con las ollas, comales y jarras de arcilla. Los virus de que provocan la Covid-19 y todos los seres vivos de este planeta existen como son y somos por mutaciones, no por variantes. Existen palabras para definir correctamente conceptos o hechos, y la correcta es mutación.