Alberto Unda

Si las encuestas Pejovich votarán, ni caso tendría ir a las urnas el primero de julio 

La aplicación de las traídas y llevadas encuestas en México es en realidad –ya lo hemos comentado en este espacio– un ejercicio nuevo con el cual se ha pretendido colocar a nuestro país al ritmo de otras naciones que por años han aplicado –con resultados–  esta mecánica de trabajo.

También se ha comentado hasta el cansancio que las encuestas las gana el que las paga o las manda a hacer, pues aplica muy bien el principio de que el que paga manda.

En las últimas semanas y además con una tendencia al alza al punto de marcar casi 20 puntos de diferencia entre el candidato presidencial de Morena, del resto de aspirantes.

Nos quieren hacer creer que la distancia entre el puntero y el resto de los candidatos es algo que no tiene vuelta de hoja y que quizás el primer debate, termine por mantener o cambiar la brecha que hoy parece irremontable.

Sin embargo, hay que recordar que en las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, durante semanas y principalmente en la recta final, las traídas y llevadas encuestas, daban como triunfadora absoluta a Hilary Clinton, pero… la noche de las votaciones el mapa de la nación estadunidense poco a poco se fue tiñendo del color del Partido Republicano y ya con los votos depositados en las urnas la tendencia se fue irreversible, registró una voltereta espectacular y el triunfador resultó Donald Trump, resultado que nadie podía creer, pero aún en medio de turbulencias, amenazas y peligros de desatar una tercera guerra mundial, el magnate es presidente de Estados Unidos.

Este aparatoso como increíble resultado mostró en toda su magnitud un hecho irrefutable: las encuestas no votan.

Solo los millones de electores que dieron su voto para el triunfo de Donald Trump saben las razones que tuvieron para hacerlo de esa manera, la señora Hilary exprimera dama de EUA en dos periodos, exsecretaria de Estado con el primer presidente afro estadounidense, Barack Obama, había perdido el triunfo, los electores le habían arrebatado su sueño dorado: ser la primera mujer presidenta de la nación más poderosa del mundo.

En otros países han ocurrido situaciones similares, pero ninguna tan notoria y convulsionante como la de Estados Unidos, donde casi nadie creía que un empresario podría ganarle a una mujer de la estatura política y sobrada experiencia como la señora Clinton.

Así que de este domingo del primero de tres debates presidenciales, al primer domingo de julio, muchas cosas pueden ocurrir que incidirán rotundamente en el sentido común y en la decisión unipersonal de los electores.

Esta semana por ejemplo un importante diario de la ciudad de México, publicaron el resultado de dos encuestas, una aplicada en universidades privadas del país, en la cual el triunfador por un amplísimo margen resultó ser el queretano, Ricardo Anaya Cortés, postulado por esa rara como incomprensible mezcla entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

En la otra encuesta, el resultado mantuvo la tendencia de las últimas semanas de presentar un porcentaje aparentemente insalvable o irremontable en favor del tabasqueño.

Hubo quienes pensaron que la encuesta entre universitarios tuvo el resultado de que los jóvenes apoyaran a Ricardo Anaya, porque la encuesta fue levantada exclusivamente entre estudiantes de universidades privadas, la mayoría de las cuales cobran cuotas muy elevadas y consecuentemente solo pueden asistir a ellas, hijas e hijos de mexicanos que tienen resuelta su situación económica, cuyos padres han sido beneficiarios de su cercanía con el poder.

Pero en tal caso, también resultó extraño que los universitarios que dijeron inclinarse por el panista hayan dejado de lado el hecho real de que sus familias, gozan de privilegiada condición financiera, justamente porque forman parte de círculo cercano al PRI; sin embargo, de acuerdo a la mencionada encuesta se inclinaron por un porcentaje de 46 por ciento, mientras que a José Antonio Meade le concedieron apenas, el 16 por ciento.

Pero también esta misma semana, ocurrieron hechos verdaderamente inesperados: primero el aspirante presidencial por la vía independiente, Armando Ríos Piter, exsenador perredista, expresó públicamente su apoyo al candidato del frente Todos por México: José Antonio Meade Kuribreña y ayer mismo, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, también de extracción perredista, se reunió con el aspirante del PRI-PVEM y el PANAL, para expresarle su total apoyo.

Y el tercer punto en favor de Meade Kuribreña es que otro gobernador, éste de Tamaulipas y militante del Partido Acción Nacional, Francisco García Cabeza de Vaca, también ha dicho que inclina su respaldo por el exsecretario de Hacienda, PP Meade.

Ahora bien, lo que puede modificar o dar un giro distinto a las encuestas o sondeos, será el desarrollo del debate de este domingo, donde la tendencia de las últimas semanas de las encuestas Pejovich, pueden ser pulverizadas ante la realidad de un personaje, obstinado, autoritario, berrinchudo y que hoy por hoy se asume como profeta.

A ver si no resulta predicando en el desierto o lo alcance la máxima de que “nadie es profeta en su tierra”

Los de siempre van otra vez por una diputación plurinominal

Ayer se conoció la lista final de quienes pueden resultar favorecidos, sin hacer campaña y menos despeinarse, flamantes diputadas y diputados federales por el principio de representación proporcional, los llamados legisladores plurinominales, que son otra vez las y los amigos de los dirigentes de todos los partidos.

Pese a la compleja situación que enfrentan varios institutos políticos, es de asombrarse la falta de capacidad, imaginación, voluntad, e interés por presentar caras nuevas, de jóvenes profesionistas, dirigentes sociales, empresarios, comerciantes, que abundan a lo largo y ancho del estado.

Ante esta nueva oportunidad de renovarse empezando por ellos mismos, ninguno de los partidos políticos registró a personas distintas a las que, por años y años, han ido de cargo en cargo, ya sea como funcionarios públicos o como miembros del poder legislativo.

Estos mismos partidos son los que se rasgan las vestiduras y se asombran porque en otros países como Cuba o China, por ejemplo, donde la nomenclatura partidista, no permite la participación de ciudadanos diferentes a los que se enquistaron en el poder desde hace décadas.

A pesar de que muchos de ellos o la mayoría de quienes han ocupado por años una diputación federal, local o una senaduría, sin distinguirse por aportar algo valioso para el desarrollo del país, y mucho menos por atraer beneficios para el estado o de perdida para las regiones que supuestamente representan, oooootra vez los dueños o “líderes” de los partidos, los registran nuevamente como candidatos plurinominales a una diputación federal.

De esta tendencia tan negativa como inútil, no se salva ninguno de los partidos que participan en la contienda electoral 2018.

Los primeros lugares, lo cual los hace virtuales diputados federal, otra vez fueron repartidos para las y los cuates, ningún organismo político fue capaz de presentar como candidatos a ciudadanos que no acarreen para ellos y sus institutos el lastre de la corrupción, la impunidad, los moches.

Pareciera que el signo distintivo debería ser el haber sido por años y en distintas legislaturas o cargos públicos, ineficientes, incapaces de hacer un trabajo que ayude al estado a salir de tantos y añejos problemas.

Campañas van y vienen y los problemas de poblaciones enteras de las ocho regiones del estado, siguen ahí, permanecen sin solución, ello a pesar de las ofertas y promesas de quienes una y otra vez han ido en busca del voto ciudadano.

Y no solo permanecen o perduran sin respuesta, los problemas y conflictos, sino han ido en aumento, por el natural crecimiento de las comunidades y por la falta de respuestas concretas y oportunas, legisladoras y legisladores, quienes ocupan los cargos, solo para beneficio personal y el de su círculo cercano.

Es notable que en momentos en que los partidos políticos, requieren de votos y votos, para ganar primero la presidencia de la República y luego las 9 gubernaturas y lugares en el Congreso de la Unión y en los congresos locales y las presidencias municipales, registren a los mismos personajes de siempre.

De verdad, no habrá ciudadanas y ciudadanos diferentes, que puedan además de aportar un buen número de sufragios para sus partidos, actuar con una visión distinta, a la nefasta costumbre de “administrar los problemas”.

Hasta pereza da repetir aquí los consabidos nombres de quienes están ante la posibilidad real de repetir como diputadas y diputados federales, pues son los de siempre.

Lo único por destacar es los de aquellas y aquellos, que después de militar en algún partido, la mayor parte de su trayectoria en el servicio público, ahora resultan ser postulados por otras organizaciones, con las que han hecho raras y extrañas alianzas.

Tampoco daremos sus nombres, porque todos los conocen y no vamos en este espacio a hacerles campaña, pues al final de cuentas, no la necesitan, pues, aunque sus partidos pierdan, ellas y ellos saldrán ganando una diputación federal.

La idea de comentar el reacomodo de estos personajes acostumbrados a vivir del erario es con el propósito de comentar o preguntar ¿en serio los dueños, gerentes o dirigentes de los partidos políticos en Oaxaca, no tienen ases nuevos en su desgastada e ineficiente baraja, que debieron presentar para enviar el mensaje a los electores de que algo sirve gastar cientos de miles de millones de pesos, para hacernos creer que vivimos en una democracia?

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