Carlos Villalobos

Con la irrupción del Huracán Grace en costas de la república mexicana, una vez más ha quedado constatado la importancia de fondos que atiendan eventualidades por desastres naturales, como en su momento lo realizó el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN).

A través de un acuerdo publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el pasado 26 de julio, se abrogaron las Reglas Generales del FONDEN, sellando así la crónica de su muerte anunciada, desde la campaña electoral en 2018, pero oficializado en octubre del año pasado.

Simpatizantes y expertos en beatificar cada una de las órdenes emitidas desde palacio nacional saldrán al ataque y justificarán este movimiento como una “reestructura”, ya que en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, menciona ahora a través de un agregado que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, será la encargada de ejecutar políticas de protección civil, entre las que se encuentran la prevención, auxilio y apoyo a la población en situación de desastre.

Si ponemos atención al apartado 30 Bis. de la ley mencionada en el párrafo anterior, podemos notar que habla simplemente de la ATENCIÓN y no habla de suministros o necesidades que se generan derivado de las catástrofes y la propia página web, cuando todavía era pública, del FONDEN mencionaba que su objeto era “proporcionar suministros de auxilio y asistencia en situaciones de emergencia”.

Toda documentación y operatividad del fondo de desastres ha sido eliminada y transferida o a la Secretaría de Hacienda o a la secretaría de seguridad, esto abre la conversación a dos puntos que creo que son relevantes; si la Secretaría de Hacienda va a tener que emitir recursos financieros en un breve periodo de tiempo ¿En estos tres años en qué eventualidad se ha visto a dicha secretaría reaccionar de manera eficiente y eficaz ante alguna eventualidad (por ejemplo el coronavirus)? y la segunda si la secretaría de Seguridad solo se encargara de auxiliar y no de dotar insumos de emergencia ¿Cómo se atenderán futuras eventualidades?

Es cierto, la operación del FONDEN en el pasado ha sido de dudosa reputación, sin embargo se contaba con recursos de los que se podían echar mano en cualquier momento para poder atender catástrofes naturales, las cuales hasta hoy muchas no se pueden predecir, ni anticipar la capacidad de devastación.

Cabe recalcar que la creación de este tipo de fondos y de mecanismos muchas veces vienen después de desgracias que han marcado al país, por ejemplo, el FONDEN nació luego de la devastación ocurrida en septiembre de 1985, en donde derivado de la devastación se dieron cuenta de lo complejo que era gestionar recursos “en caliente” para la atención de damnificados, por ello, generar un mecanismo similar, daría mayor certeza a las y los mexicanos ante eventualidades que no estén en nuestras manos.

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