Josué Paladín

Conforme pasan los días y llega el mes de septiembre –fecha en que inicie formalmente el proceso electoral local para renovar la gubernatura– comienzan a sonar varios nombres de las y los suspirantes a suceder al gobernador Alejandro Murat Hinojosa.

En Morena hay varios apuntados, aunque muchos con acusaciones de corrupción, malos resultados a su paso por dependencias o improvisados, entre ellos Salomón Jara Cruz y Adelfo Regino Montes, quienes a pesar de ganar terreno a la senadora Susana Harp Helú, no gozan de la simpatía entre el electorado oaxaqueño, ya que pesan sobre sus nombres acusaciones de corrupción a su paso por la mala administración del exgobernador Gabino Cué Monteagudo, la cual, por cierto, dejó una deuda de 30 mil millones de pesos.

Sin embargo, a la lista se ha sumado el nombre de Alberto Esteva Salinas, cleptómano y con malos antecedentes por pertenecer también al gobierno de Gabino Cué como secretario de Seguridad Pública, quien luego de su repentina huída del estado funge ahora como encargado de la Delegación Álvaro Obregón en la Ciudad de México, en donde a pesar de que ya le descubrieron negocios ilícitos anda como si nada por la entidad oaxaqueña en plena precampaña, eso sí, ahora bajo las siglas de Morena, luego de pertenecer al PRI y el desaparecido Partido Convergencia por la Democracia.

Por otro lado, en el PRI, su dirigente Eviel Pérez Magaña dice que “ningún priista quiere ser candidato el próximo año”, aunque en la puja han externado su aspiración el diputado local Alejandro Avilés Álvarez, Mariana Benítez Tiburcio, próxima diputada local plurinominal y Eufrosina Mendoza Cruz, diputada plurinominal federal electa.

Mientras tanto, en el PAN el único activo visible es la actual dirigente estatal, Natividad Díaz Jiménez, mientras que en el PRD, ya sin membresía en Oaxaca, poco o nada puede hacer para salvar, incluso, su registro ante el INE.

Mientras que en el PT, el que anda como loquito tejiendo ya las alianzas es el diputado federal Benjamín Robles Montoya quien, con seguridad, aparecerá de nueva cuenta en la boleta colgándose –como es su costumbre– del movimiento obradorista.

En el PVEM el único que ha levantado la mano es el actual senador Raúl Bolaños Cacho Cué, quien ha señalado que quiere ser gobernador, pues asegura tener suficiente experiencia como funcionario público y como legislador, aunque aclaró que tampoco está obsesionado con la idea.

Sólo resta esperar ahora que el panorama se aclare, ya que el gran elector de palacio nacional podría mover las piezas y dejar a más de uno o una con las ganas de encabezar al Movimiento Regeneración Nacional en Oaxaca, mientras el PRI, PAN, PRD y algún partido morralla se ponen de acuerdo en visos de alcanzar la firma de una coalición electoral que los lleve a retener el gobierno local para el Revolucionario Institucional.