Carlos R. Aguilar Jiménez

De acuerdo con la Asociación de Hoteles y Moteles hasta el momento tienen una reservación del 20 por ciento para el mes de julio, mes de la Guelaguetza, indicando que desde hace 15 días el turismo nacional y extranjero ha comenzado a solicitar informes respecto de la máxima fiesta de Oaxaca, y si bien han informado que hasta el momento no hay bandera verde para su realización de manera presencial, hay quienes aun así han decidido realizar su reservación de Hotel.

Existen festividades, celebraciones, galas y rituales que por su tradición y legado no se imagina puedan interrumpir nunca, como el carnaval de Rio o Venecia, las Olimpiadas, campeonato mundial de futbol o nuestra Guelaguetza, que si bien tuvieron que interrumpir el año pasado o posponerse para este, lo cierto es que los organizadores, la población o aficionados esperan entusiastas su continuidad, como sucederá en julio con los juegos olímpicos de Tokio que debieron esperar un año para realizarse y, aunque no serán con todo el publico llenando estadios o auditorios, se harán con medidas de salud y protocolos adecuados, tal y como en el estadio Azteca se realizó la final de futbol donde por fin gano el equipo azul y así, con la misma lógica y estrategia, debiera también realizarse la Guelaguetza, quizá no en sus fechas tradicionales, que así debiera ser, o en último caso en octubre, porque en Oaxaca estamos en semáforo verde y los contagios y fallecimientos por covid, en comparación con el año pasado, son mínimos, además de estar vacunada la mayoría de la población de riesgo y, con la perspectiva que en julio u octubre, esté vacunada más de la mitad de la población estando en inmunidad de rebaño, estableciendo, sí, necesariamente, protocolos para la realización de la Guelaguetza, sana distancia con asientos bloqueados, constancia de vacunación, cubrebocas, gel desinfectante y otros requisitos, pero realizando la máxima fiesta de Oaxaca como se hizo la final de la Champion League o campeonato mexicano y, en julio las olimpiadas.

Oaxaca depende para su supervivencia del turismo, tradiciones, cultura, zonas arqueológicas y de la fiesta y alegría de sus festivales, especialmente de la Guelaguetza y hasta de los conciertos que realizan entre las dos fechas, representando para toda la población un ingreso extra, rescate de su economía y superación de dificultades financieras. Hoteleros, restaurantes, taxistas, meseros, artesanos y toda clase de grandes y pequeños negocios, incluidos los cercanos al auditorio se verán beneficiados si se realiza la Guelaguetza. En algún momento hay que comenzar, se puede esperar otros meses o un año más, pero urge reactivar la economía y las fiestas de Oaxaca. Con las medidas de seguridad y protocolos adecuados, pero la Guelaguetza 2021 no debe dejar de realizarse este mismo año. Si no se hace, hasta dejará de ser una tradición, porque virtual a nadie le interesa, a nadie le gustan los simulacros, como las clases virtuales que son una vacilada porque nadie aprende nada.