Carlos R. Aguilar Jiménez

Para los humanistas o gente de cultura literaria que están al día respecto de temas poéticos, musicales, históricos o folclóricos, capaces por su conocimiento humanista de citar frases célebres, poemas e incluso reconocer sonatas, sinfonías u obras pictóricas famosas que ensalzan lo humano, pero que por su formación e ideología son incapaces de reconocer un simple binomio, como el de Newton e ignorar totalmente las leyes de la termodinámica o principios biológicos de la evolución e historia geológica del planeta, creen lo que publica la prensa amarillista, reporteros sensacionalistas y los discursos alarmistas de políticos que vaticinan el fin del mundo por calentamiento global, el mundo enterrado en plástico o muriendo gente por agotamiento de recursos y agua, porque para ellos lo que hacen los científicos, especialmente químicos, físicos nucleares y biólogos, es perniciosos y letal.

El planeta Tierra tiene una edad aproximada de 4 mil 600 millones de años, en los que hace medio millón de años aparece la especie humana y hace 30 mil los dioses, hace 2 mil el Dios cristiano y apenas hace 500 años la Revolución científica y hace 200 la Revolución Industrial que nos han dotado de todos los satisfactores que actualmente disfrutamos, desde vacunas, anestesias, telecomunicaciones, internet, automóviles, computadoras y lo que está por venir, en una dinámica de progreso y desarrollo tecnológico que no podemos siquiera imaginar, especialmente una vez que se alcance el nivel óptimo de la Inteligencia Artificial o Intelecto Sintético, avances de los que los humanistas y ecologistas estarán al margen, porque aunque utilicen todo lo que descubre la ciencia e inventa la tecnología, no saben absolutamente como funciona o como se hacen, despotricando por su fabricación y blasfemando de los recursos naturales que se tuvieron que extraer de entornos naturales para su manufactura, porque es común ver gimotear y protestar a ecologistas y ambientalistas por cualquier obra, infraestructura o utilización de plásticos, mientras sin escrúpulos ecologistas utilizan sus teléfonos celulares o computadoras y viajan en automóviles o aviones, cuando para que fueran congruentes con los que dicen en pro de la ecología, deberían utilizar en lugar de computadoras sus cuadernos de papel y lápices de grafito, además de transportarse en carretas de mulas que son ecológicas o comunicarse con palomas mensajeras que son todavía más ecológicas, pero no, no es así, porque los ecologistas disfrutan de los inventos y de toda la tecnología que existe, porque además, para ser ecologista se tiene que ser adinerado, porque solo quienes no trabajan, los mantiene alguien o no tienen que hacer, se pueden dar tiempo para protestar contra los avances tecnológicos, mientras se conectan al mundo por telefonía celular y computadoras, que para su fabricación requieren de tierras raras y compuestos químicos que son altamente tóxicos.