Josué Paladín

El director general del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), el oaxaqueño Adelfo Regino Montes, sigue en su alocada carrera por lograr la nominación que lo lleve a figurar en la tan anhelada sucesión gubernamental del próximo año en Oaxaca.

Lo anterior, porque en vez de resolver los problemas de las comunidades del país, pero en especial los de nuestro estado, el alocado funcionario federal busca por todos los medios tratar de figurar en el ánimo del electorado oaxaqueño.

El más claro ejemplo de su desidia es el de este día, donde en lugar de resolver personalmente las protestas que tiene un grupo de activistas de San Pablo Cuatro Venados en la delegación del INPI en la colonia Reforma, Regino Montes prefirió dictar una conferencia magistral en materia indígena, arropándose en esta ocasión en la buena labor que viene haciendo el Tribunal Superior de Justicia del Estado.

Con el pretexto (ahora) del 20° Aniversario de la Reforma Constitucional Indígena, el funcionario del presidente Andrés Manuel López Obrador aprovechó su llegada para seguir haciendo el proselitismo que lo lleve a bajar del caballo a la senadora Susana Harp Iturribarría y al senador Salomón Jara Cruz, quienes le llevan por mucho la delantera para encabezar al partido Morena en 2022.

Veremos el choque de trenes que se avecina cuando el gran elector de palacio nacional defina la candidatura a la gubernatura de Oaxaca que será, cuando finalmente se despejen todas las incógnitas, rumores y rostros de quien tendrá en la espalda la no tan difícil tarea de recuperar este bastión (otrora vez priista) para el Movimiento Regeneración Nacional.

Mientras tanto, lo mejor que debe hacer el director general del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas es terminar su papel con institucionalidad, lealtad y resultados al presidente, pues recordamos apreciable lector que en el ámbito local dicho funcionario no acabó su gestión y nunca dio resultados a las comunidades marginadas de Oaxaca.