Zacatecas.- «Mientras a algunos médicos del IMSS los meten a la cárcel, otros piden ayuda para no morir enfermos y a otros más que alzamos la voz, nos corren, por un lado debemos solidarizarnos y por el otro, el IMSS nacional necesita una cirugía mayor para extraer el cáncer de corrupción que lo ha invadido, empezando por el director nacional, Zoé Robledo Aburto»; así radiografía la realidad que vive el IMSS México, el médico cirujano con especialidad en Neurocirugía, Armando Rosales Torres, quien laboraba en el HGZ1 de Zacatecas y que fue despedido de su trabajo con argumentos ilegales, pero diseñados estratégicamente para hacerlo a un lado de la creación del nuevo Sindicato Nacional Libre de Trabajadores del Seguro Social.

«Es un hecho que estorbamos para que realicen libremente desvío de recursos y una pésima administración por parte del director nacional del IMSS, Zoé Robledo Aburto y Arturo Olivares Cerda, líder del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social, sirva como ejemplo el hecho de que desde el principio de la pandemia, no hemos dejado de pronunciar públicamente que se han guardado todo el recurso que debería estar siendo destinado para comprar los insumos necesarios a fin de proteger la vida de doctores, enfermeras y demás trabajadores que enfrentan la pandemia de Covid-19, actualmente somos el país que más defunciones médicas presenta a nivel mundial per cápita y todo por la corrupción descarada de estos dos personajes que lo que menos les interesa es la integridad física y la vida misma del trabajador».

Al neurocirujano, Armando Rosales Torres, la Dra. Sandra Durán Vásquez, titular del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada de Zacatecas, quien actúa como delegada nacional y la Dra. Virginia Palacios Castillo, le armaron una acusación en la que aducen desatención a un paciente con cáncer cerebral, mismo que en los registros oficiales del IMSS, estaba programado para cirugía el día lunes 15 de junio, sin embargo, tres días antes de su operación, el 12 de junio del año en curso, su esposa solicitó el alta voluntaria, abandonando el hospital y por ende todo tratamiento médico en curso.

Sin embargo, por este hecho le fue impuesto el cese de contrato, argumentando sólo una «queja» del hermano del paciente en cuestión y finalmente logrando su baja oficialmente, pese a que en el informe técnico/médico del día 15 de julio elaborado por el coordinador en jefe del mismo Hospital General de Zona 1 específica: «…No hay falta al reglamento».

Esta baja no puede ser efectiva sin el consentimiento del director del IMSS a nivel nacional, Zoé Robledo Aburto, de modo que sin lugar a dudas es la forma de «callar» a quienes están alzando la voz en verdadera defensa de los trabajadores del mismo instituto.

Esta es una alerta a los trabajadores del IMSS, que indica que deben unirse para defenderse de los abusos por parte de los directores del Instituto y dirigentes de sindicato, sólo en un frente común podrán evitar que sigan existiendo estas arbitrariedades que van desde cárcel, despidos, desatención médica como hemos visto a lo largo de este año y hasta muerte por falta de insumos médicos para atender la pandemia.