Libro una batalla muy grande con el ego: Alberto Aragón Reyes  

Elisa Ruiz Hernández

10815428_10204787379397683_970565245_oÁnimas Trujano, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- Alberto Aragón Reyes, artista contemporáneo cuya escuela ha sido la vida, los viajes, los libros, el, cine, la música, todas las bellas artes, y que se asume como un hombre “consagrado” a su obra, inaugura este sábado 20 de diciembre su exposición “Porque la vida es sagrada”, en la Galería Arte de Oaxaca.

Nacido en 1980 en la ciudad de Oaxaca,  empezó a pintar a los 18 años y simultáneamente se dedicó a viajar. Ha expuesto en Dinamarca, República Checa y la Ciudad de México, y realizado murales en España, Jerusalén y Palestina.

En su infancia ya había recorrido galerías y museos del mundo a través de los libros del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), donde se sintió atraído por la pintura de Rembrandt, Goya y Caravaggio.

Su interés no se concentró únicamente en la pintura, para él pintura y escultura no pueden estar desligadas: esculpe cuando pinta y pinta cuando esculpe.

Sus obras en piedra, metal o bronce, pueden medir diez centímetros o diez metros de altura. Y a los materiales básicos suma otros elementos que bien pueden ser madera, cobre, objetos diversos, del mar o de la tierra: cabezas de pescado disecadas o el retazo de una propia camisa.

¿De quién toma influencias? De Odd Nerdrum, Miquel Barceló, Anselm Kiefer, Bruegel y El Bosco. Y también de grandes artistas plásticos oaxaqueños como Alejandro Santiago, Rufino Tamayo, Francisco Toledo y Sergio Hernández.

Pero su influencia creativa mayor, subraya, es la vida misma. “En la medida en que me conozco a mí, conozco ciertas cosas de los demás, desde la alegría, pasando por el miedo y la muerte. También me dejo influenciar por el amor o el desamor. Es inevitable que mis estados de ánimo intervengan en mi obra pero no son definitivos”.

Técnicamente, asegura que su obra empieza desde el “génesis”. “Mi manera de aprender ha sido más profunda tal vez. En el caso del bronce me gusta trabajar todo el proceso de fundición. Si trabajo con piedra, lo hago junto con canteros, si es una pieza en madera, hago de carpintero. Los artistas contemporáneos somos muy inútiles, necesitamos trabajar en los talleres con quienes saben los oficios”.

Dice que si no realiza todo el proceso completo no siente que la obra sea totalmente suya. Tampoco se casa con los bocetos, si sobre la marcha quiere hacer cambios, los hace. “Nada es más importante para mí que evolucionar; cambiar lo que estoy haciendo. Por eso yo me hago cargo de todo el proceso, y si no lo hago así me siento falso”.

“Porque la vida es sagrada” es un título por demás propio para mostrar la obra de Alberto Aragón Reyes porque él generalmente busca dotar de un carácter sagrado a su trabajo.  “Algo más encaminado al espíritu sin caer en lo religioso. La complejidad del hombre en su infinito frente al espejo”.

Lo sagrado parece aplicar incluso en su determinación de consagrar prácticamente todo su tiempo a la creación, a costa de otras actividades que incluyen la familia, los amigos,  la asistencia a eventos sociales o culturales, por ejemplo.

“Es importante entregarle por completo la vida al arte; sobre todo a mi edad tomando en cuenta que estoy en el lapso más productivo de mi vida. Por eso vivo muy encerrado en mi taller. O estoy trabajando o ando de viaje”.

Su  producción torrencial no es una pose, es visible en su taller donde trabaja a la vez en cinco o siete obras en un mismo día. “Cada que me levanto me espanta ver tantas obras en proceso”.

Al trabajo creativo propiamente, Alberto Aragón agrega el trabajo que implica el modelado de sí mismo como persona.

“Hace tiempo descubrí una palabra holismo que significa que  todo forma parte de uno mismo. Así que también trabajo esa parte humana. Libro una batalla muy grande con el ego, me interesa la sencillez,  la humildad. Veo el arte no como una gran hazaña, sino como mi oficio. Quiero ser humilde como un carpintero”.

Además dedica mucho tiempo investigando sobre música y haciendo la lista de lo que quiere escuchar cuando trabajo, y trata de ver religiosamente una película al día, y si puede, tres o cinco.

Por último comenta que no siente ni anda por el mundo diciendo “soy un artista oaxaqueño” porque para él todos los lugares donde se encuentra son su casa, su país. “Mi casa soy yo mismo”, concluye.

Alberto Aragón Reyes inaugura este sábado su exposición “Porque la vida es sagrada” a las 19:00 horas en Galería Arte de Oaxaca, Murguía número 105, donde trata de presentarse cada año.

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