7 de cada 10 perros en México no están desparasitados y pueden transmitirte enfermedades

En México, 7 de cada 10 hogares tienen una mascota, de los cuales 80% son perros[1], lo que los convierte en el animal de compañía favorito; sin embargo, en contraste con lo anterior, sólo el 30% de los propietarios dan un seguimiento adecuado a la desparasitación de su canino[2], poniendo en riesgo no sólo la salud de ellos, sino también de toda la familia. De hecho, de los mil 415 patógenos humanos que se conocen, más del 60% son zoonóticos; es decir, son trasmitidos por animales, siendo las enfermedades parasitarias las más preocupantes porque afectan principalmente a niños y adultos mayores, además de que están presentes tanto en poblaciones urbanas como rurales[3].

Durante el XXXVII Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE), realizado del 16 al 18 de mayo en Acapulco, Guerrero, Felipe Bedoya LópezGerente Técnico Nacional del segmento de Animales de Compañía de Boehringer Ingelheim Animal Health México, comentó que la falta de higiene, el inadecuado manejo de las heces fecales, la convivencia con animales infectados, el ambiente donde habita y la ausencia de un control veterinario, son los principales factores que hacen que una mascota sea propensa a adquirir parásitos externos e internos.

Comentó que entre los parásitos externos más comunes se encuentran las pulgas y garrapatas, de las cuales en el mundo existen alrededor de 870 especies[4] y más de 2 mil[5], respectivamente, mismas que se adquieren fácilmente en jardines, parques o lugares públicos, aferrándose a la piel del perro para finalmente alimentarse de su sangre.

“Aunque estos incómodos huéspedes están presentes todo el año, la primavera y el verano son las épocas donde más proliferan debido al calor y la humedad. Además de molestar y generar reacciones alérgicas cutáneas debido a sus mordeduras y picaduras, estos son portadores de microorganismos potencialmente mortales como: Erlichia, Anaplasma, Lyme o Dipylidium, algunos de los cuales  pueden infectar a cualquier miembro de la familia accidentalmente utilizando los mismos mecanismos, lo que podría generar  enfermedades sumamente delicadas y cuyo tratamiento implica grandes costos económicos[6], expuso.

Además, dijo que cuando ocurre una infestación por estos ectoparásitos, lo primero que hacen los propietarios es solucionar el problema con tratamientos repelentes que, sin bien eliminan, no previenen de un segundo brote, desafortunadamente no cumplen con la función de prevenir, dejando a un lado la importancia de controlar los parásitos internos. Por ello, para cuidar la relación hombre-animal y evitar la trasmisión de zoonosis, es esencial adoptar un programa de desparasitación que se adapte a las características de la mascota, pues el tratamiento variará según la edad, el estilo de vida y zona geográfica donde habite.

En ese sentido, destacó que actualmente existen soluciones integrales como Nexgard Spectra®, antiparasitario de amplio espectro que ofrece una protección completa. “Es un comprimido masticable saborizado que brinda protección interna y externa de manera mensual, lo cual hace más fácil su administración porque es agradable al paladar y puede darse con o sin comida a perros a partir de las 8 semanas de edad”.

Para los veterinarios es esencial contar con un tratamiento que, además de ayudar en el control de parásitos externos, también haga lo propio con los internos; incluso, esto es quizá el punto más importante, pues en los humanos las infecciones por helmintos trasmitidos por el suelo son una zoonosis de gran importancia[7]. En el mundo se estima que existen 1,500 millones de personas infectadas; esto es, casi 24% de la población mundial, de las cuales más de 700 millones son niños[8].

En los perros, éstos se clasifican según el lugar donde se hospedan; por ejemplo, los nematodos intestinales, como los vermes redondos (ascáridos), de gancho (anquilostomas) y de látigo (tricúridos) son gusanos que por lo general pasan su vida en el intestino del animal alimentándose de él, pero también pueden migrar a pulmones u otros tejidos del cuerpo[9]“En los animales y humanos causan inflamación intestinal y diarrea crónica. Como resultado, la digestión de los alimentos no es buena ni tampoco la absorción de nutrientes, por lo que hay desde desnutrición y anemia, hasta obstrucciones gastrointestinales que requieren cirugía6”, expuso.

Asimismo, los vermes cardiopulmonares como el Gusano de Corazón (Dirofilaria immitis), llamado así porque de adulto vive en el corazón o pulmones del animal, provoca Dirofilariosis canina, una enfermedad de evolución lenta con complicaciones cardíacas y respiratorias que en ocasiones pueden ser fatales[10]. El Dirofilaria immitis se transmite por la picadura de más de 60 especies de mosquitos de los géneros Aedes, Culex y Anópheles, mismos que actúan como vector; es decir, portan las larvas en su organismo y contagian a los perros cuando los pican y se alimentan con su sangre8.

Destacó que, debido al cambio climático y a la globalización, la Dirofilariosis canina se ha extendido desde climas cálidos a zonas más frías por la presencia de nuevas especies como el mosquito tigre o el crecimiento de las ciudades donde la temperatura media es más elevada, favoreciendo su proliferación en jardines y parques urbanos5“En sus fases iniciales este padecimiento pasa desapercibido, y es en su etapa avanzada cuando produce síntomas como tos persistente, cansancio o jadeo que empeoran poco a poco”.

Ante esta situación, Sandra Cortés, Directora Asociada del segmento de Animales de Compañía de Boehringer Ingelhiem Animal Health México, hizo hincapié en la necesidad de que los propietarios lleven a sus perros al veterinario no sólo cuando sufren alguna infestación de pulgas o garrapatas, sino también para que se les realice estudios de laboratorio capaces de detectar la presencia de parásitos internos.

Finalmente, lamentó que en el país no haya una verdadera cultura de tenencia responsable de los animales, por lo que muchos canes sufren abandono; o bien, no reciben cuidados veterinarios apropiados. “Tener un perro de compañía no solo implica satisfacer sus necesidades básicas; es entender que la administración de un desparasitante, aunado a un esquema completo de vacunación, es 40% más costo-efectivo que pagar las consecuencias de poner en riesgo la vida de su mascota y la de la familia. En resumen, se trata de cuidar la salud de los animales porque cuando ellos están sanos, los seres humanos también lo están”, concluyó.

Para saber más sobre el cuidado integral de las mascotas, Boehringer Ingelheim Animal Health pone a disposición de los propietarios la fan page de Facebook @MascotaProtegida, donde encontrará lo último para el bienestar de su amigo perruno.

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