Paola Gutiérrez, títere de Salomón Jara, para mantener el poder en el Congreso

De la corresponsalía

Oaxaca, Oax.- Morena no debe llenarse de oportunistas que poco o nada le aportan a la lucha que se está dando. Ante estos personajes se tiene que  tener claro que hay sumas que acaban restando y a veces hay restas que acaban sumando.

Así rezaban insistentemente los militantes de base y que creen en un proyecto de izquierda con un cambio de verdad, de una nueva forma de hacer política.

La historia no miente y a los oportunistas la ciudadanía ya los conoce, tal es el caso de  Paola Gutiérrez Galindo, Alejandro Aparicio y José de Jesús Romero, todos experredistas –por citar algunos que en efecto restan en lugar de sumar– la primera; coordinadora de la Fracción Parlamentaria de Morena en la casi extinta LXIII Legislatura local; el segundo diputado local y el tercero presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, desde donde han negociado su voto para avalar las propuestas del gobernador Alejandro Murat.

Vamos por partes, no siempre votar en contra de una ley implica que se hizo todo lo posible para que un dictamen no pase al Pleno en los términos que se propone, “ganar perdiendo”.

Hay que recordar que esta estrategia llevó a la debacle al Partido de la Revolución Democrática (PRD); sin embargo, aquéllos que hace apenas un año saltaron del PRD a Morena, no comprenden que la práctica ganar perdiendo ya no tiene vigencia; así es como continúan negociando los asuntos que en el Pleno del Congreso oaxaqueño se discuten, al puro estilo de la vieja izquierda dejan pasar al Pleno un asunto que no se encontraba lo suficientemente discutido en comisiones y menos aún consensado en las fracciones parlamentarias.

¿Cómo negocian realmente las corrientes políticas en el Congreso del Estado de Oaxaca?

Durante el fin de semana se ha polarizado el quehacer legislativo, en especial el de la fracción parlamentaria del partido Morena en Oaxaca y no es de a gratis, recuerden que echarle leña al fuego es hacer crecer un tema conflictivo o problemático y lo de la consulta del aeropuerto es reciente, tomando en cuenta que para los opositores políticos este tipo de acciones ensucian a Morena, pues hay que buscarle más pies al gato de los que ya tiene.

Efectivamente, el Pleno del Congreso aprobó el pasado 30 de octubre la Cuenta Pública del ejercicio fiscal 2017 del gobernador Alejandro Murat, la cual fue avalada por el PRI, PAN, PT, PUP, PVEM y por la última fracción del PRD en la historia de Oaxaca; sin embargo, el voto “en contra” de los seis diputados de Morena presentes en la sesión, no  representa una oposición real; enseguida le explicamos por qué: El proceso legislativo implica desde la etapa de presentación; el turno a la comisión o comisiones; seguida por la revisión y discusión del asunto; hasta la etapa, en que se presenta un dictamen final a la Oficialía Mayor, para que ésta la proponga en el orden del día de la sesión del Pleno respectiva; propuesto el orden del día, es la Junta de Coordinación Política quien revisa y aprueba la inclusión de los asuntos para la sesión de la Legislatura, con la intención que la asamblea de diputados apruebe o rechace lo propuesto.

Pese a lo anterior; los diputados Paola Gutiérrez y Jesús Romero, al ser coordinadora y presidente de la Mesa Directiva, respectivamente, nada hicieron para defender los intereses de Morena estando dentro de los órganos que determinan los asuntos que pasarán al Pleno, como lo fue la cuenta pública 2017 de Alejandro Murat.

Todos los diputados de Morena dijeron desconocer el dictamen de la cuenta pública de Alejandro Murat, entonces cómo es posible que un asunto que se desconoce en su totalidad pase sin más ni más a la sesión del Pleno, sin un verdadero análisis y oposición de quienes representan a Morena desde la Jucopo y la Mesa Directiva.

Esta práctica se demuestra porque pese a que el asunto se encontraba dentro del orden del día; ni León Leonardo Lucas, ni Neli Espinosa, ni Azael Estrada, ni Alejandro Aparicio, ni Paola Gutiérrez y menos Jesús Romero, se pronunciaron en el momento oportuno para que el asunto se quitara del orden del día, es decir al iniciar la sesión; acto que la Ley y el Reglamento del Congreso les permiten; sin embargo, se reservaron ese derecho  y aprobaron el orden del día de la sesión para simular su voto “en contra” de la cuenta pública, instrucciones que como es de conocimiento público vienen del compadre de Alejandro Murat.

Ahora revisemos la actitud de los diputados de Morena ausentes, quienes efectivamente en la mañana del 30 de octubre se encontraban dentro de las instalaciones del Congreso; sin embargo, analizando el contexto y al informarles que del dictamen de la cuenta pública de Alejandro Murat, la “coordinadora de la fracción” y el “presidente de la mesa” no sabían nada, se optó por exigir el dictamen de manera física, pues resultaba necesario conocer su contenido, a sabiendas que éste favorecía a Alejandro Murat.

Sin embargo, Paola Gutiérrez sólo se limitó a manifestar que desconocía su contenido y que la presidencia de la Jucupo y la Oficialía Mayor no se lo dio a conocer; ante tales manifestaciones los diputados Fernando Lorenzo Estrada, Hilda Graciela Pérez Luis, María de Jesús Melgar Vásquez, Arturo Toledo y Candelaria Cauich Ku exigieron a la coordinadora solicitar el retiro del dictamen de la cuenta pública del orden del día; sin embargo, la coordinadora sólo se limitó a decir que ya nada podía hacer e instruyendo con la mirada a los demás diputados para que se mantuvieran callados.

Ante la poca defensa de la representante de Morena en la Jucopo, de la exigencia hecha por los diputados Fernando Lorenzo Estrada, Hilda Graciela Pérez Luis, María de Jesús Melgar Vásquez, Arturo Toledo y Candelaria Cauich Ku decidieron retirarse de las instalaciones para no participar en una aprobación de la cuenta pública de Murat y menos aún para ser parte del juego de votar “en contra” de un asunto del que tan sólo bastaba hacer la suma de los votos del PRI, PAN, PT, PUP, PVEM y PRD para saber con anticipación que sería aprobado.

Es así como la estrategia “ganar perdiendo” nuevamente benefició económicamente a los experredistas, pero ahora lo hacen desde las siglas de Morena, siendo aliados del PRI y reventando a su actual instituto político desde adentro, por otra parte simulan ser los defensores del pueblo, pero lo único que queda claro es que defienden sus intereses económicos, se venden al mejor postor, quienes no estén de acuerdo con ellos son señalados y exhibidos como ha sucedido con los diputados orgánicos de Morena.

Un Jesús Romero que votó “en contra”, pero que apertura desde la Mesa Directiva el tercer periodo extraordinario de sesiones, a sabiendas que en ese día el PRI y los demás partidos aprobarían la cuenta pública 2017 de Alejandro Murat.

Paola Gutiérrez, que en su afán de demostrar a Salomón su fidelidad a la línea política de éste, para que le garantice un futuro político; sin embargo, ni en la última sesión de la LXIII Legislatura pudo controlar a la totalidad de los diputados de la fracción parlamentaria de Morena, pues trae la escuela de los cuadros perredistas que simulan un voto en contra para “ganar perdiendo”.

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