Jaime Guerrero

Oaxaca, Oax.- Abogadas, diputadas federales, activistas y colectivas feministas pidieron al gobernador, Alejandro Murat Hinojosa, vetar la reforma al decreto 1511 de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca (LIPEEO) aprobada por la LXV Legislatura que eliminó el plazo para establecer la paridad (50-50) al 2023 en los 417 municipios de sistemas normativos indígenas de Oaxaca.

El pasado miércoles, entre gritos y reproches, la bancada de Morena, el PT y PVEM aprobaron con 23 votos, esa modificación y establecieron que la paridad en esos municipios de usos y costumbres será gradual.

Para la diputada federal del PRI, Eufrosina Cruz Mendoza, “es un retroceso negar que se garantice la paridad, poniendo como argumento la autoorganización; cuando las iniciativas son presentadas por legisladoras que nunca han llorado ni sentido el abuso en el nombre de los usos y costumbres, este es el resultado”.

La también activista, señaló que romper paradigmas duele.

“NO demos pasos hacia atrás”, urgió Cruz Mendoza.

Llamó entonces a Murat Hinojosa para vetar las reformas presentadas por las diputadas Haydeé Reyes, Yesenia Nolasco y Nancy Benítez en el Congreso del Estado de Oaxaca.

De paso, pido la sensibilidad ante este tema de la presidenta del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), Elizabeth Sánchez González, quien fuera una de las cabilderas de esa reforma a la LIPEEO.

Diana Luz Vazquez, activista por los derechos de las mujeres e infancias, criticó que legislaron en #Oaxaca para aprobar en lo OSCURO un retroceso para las mujeres indígenas.

“¿Por órdenes de quién? Nisiquisiera escucharon ni mucho menos le consultaron a ellas, quienes con esfuerzo han ido consolidando la #paridad en las comunidades”, escribió.

“Retroceso el que aprobó el #Congreso de #Oaxaca ayer para inhibir nuevamente la paridad en sistemas normativos internos o Usos y Costumbres, como anteriormente se denominaba. Urgente solicitar el veto a @alejandromurat”, lanzó.

Patricia Olamendi Torres, calificó la aprobación como muy grave, debido a que evidencia la discriminación por el hecho de ser mujeres indígenas y luego por vivir en comunidades originarias, que se rigen por los Sistemas Normativos Internos.

Reprochó que Morena tiene interés de favorecer a los hombres en esas comunidades, quienes detentan el poder en esas localidades y no quieren que los cargos municipales sean ocupados por mujeres, que ellas puedan acceder.

En caso de emitirse el decreto en el diario oficial del estado, anunció la que presentarán una acción de inconstitucionalidad (ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación) porque las modificaciones son violatorias a los derechos humanos.

Lamentó que la reforma convierte a las mujeres en sujetos de excepción, porque en esa concepción, los derechos se aplican para todos pero no para quienes tienen la desgracia de vivir en comunidades originarias.

Luego de publicar en sus redes sociales, un mensaje dirigido a Murat Hinojosa, donde le pide vetar las reformas aprobadas, explicó que no hay argumentos válidos para esta modificación.

Si hablan del tequio, aseguró que la discusión está superada, porque las mujeres indígenas toda su vida, realizan trabajo voluntario, comunitario, milenario, dentro y fuera de casa y no se les paga.

Por lo que, se discrimina su labor, “entonces no es argumento que ahora sí se preocupen porque son cargos sin salario”.

“Con esas modificaciones, las mujeres son invisibles, por eso los derechos políticos tienen un papel fundamental, porque visibilizan sus derechos, sus demandas y les impiden la posibilidad real de acceder a la toma de decisiones, las colocan en un estado de excepción porque en aras de los usos y costumbre tenemos violaciones graves convertidas en formas de esclavitud, de ahí la trata y venta de niñas”, sostuvo.

Consideró que la problemática de violencia no se resuelve impidiendo la participación femenina en estas comunidades, ni es la causa de la violencia que existe y ha existido, sin embargo si es de llamar la atención que no existe ningún otro estado con esas reformas, donde los usos y costumbres se encuentran por encima de la Constitución, nada que se haga, ninguna regla, mediante los SNI, pueden usarse para violentar un derecho humano.

A su juicio resultaría gravísimo que las y los legisladores de Morena que son mayoría, hayan votado una reforma ignorantes de las consecuencias que traerá, peor aun si es parte de un acuerdo o línea del próximo gobernante, resultaría muy perverso que atenten contra las más vulnerables y discriminadas, las indígenas, que limiten sus derechos”. De paso afirmó: “el mandatario saliente, si tiene decencia debe vetar esa reforma”.

En tanto, Flora Gutiérrez, integrante de la Red de Abogadas indígenas- Capítulo Oaxaca, apuntó que este retroceso es de incalculables efectos, “eliminaron la temporalidad de las garantías que permitían a las mujeres de pueblos originarios que tienen aspiraciones de participar en la vida política de sus comunidades, por tiempo indefinido”.

“Desafortunadamente participaron en su mayoría las propias mujeres legisladoras y además de un partido de izquierda, hicieron uso de un lenguaje lleno de clasismo, racismo, discriminación, al considerar que las indígenas no son capaces de tomar decisiones, nos consideran incapaces como si necesitáramos tutela, que nos protejan, pero tenemos voz y palabra propias, siempre hemos estado participando en la comunidad, que no se valore es otra cosa, la identidad, la organización y vestimenta, dependen de las mujeres”, expuso.
Cuestionó qué sucederá cuando en una asamblea, el representante masculino que detenta el poder diga que no hay condiciones para que participe una mujer, si así lo decide, “entonces, ¿habrá más violencia?“.

La activista, refirió que de un total de 417 municipios regidos por los SNI, ya se registraron 130 asambleas para elegir autoridades municipales, que están validadas por el IEEPCO, “y son muy pocos los que presentan reticencia para respetar la paridad de género, aproximadamente 30 o 40”.

Ironizó que las legisladoras (de Morena, PT y PVEM) que aprobaron esta ignominia, llegaron gracias a la paridad, la cual debe mirarse desde la perspectiva intercultural no desde el sistema de partidos políticos, en un contexto de diversidad.

Bajo esa perspectiva llamó a Murat Hinojosa a vetar la reforma porque es violatoria.

“Si es congruente tendría que vetarla para garantizar y proteger a las mujeres”.

De paso advirtió: “agotaremos todos los recursos legales, no nos vamos a quedar así “.

Elizabet Olvera, también de la Red de Abogadas Indígenas-Capítulo Oaxaca, lamentó que en vez de limitar derechos, se deberían garantizar, con perspectiva intercultural.

Cuestionó que la reforma establece que los derechos se otorgan a medias, debido a que la paridad en comunidades regidas por los SNI, es progresivo.

“Es como decir: te doy derecho de expresión pero poquito, te doy derecho a educación pero poquito, salud pero poquito, y en política sería igual, como si fuéramos incapaces de entender”.

Advirtió que el retroceso podría provocar que las elecciones donde participen las mujeres indígenas tendrá que judicializarse, pasar por esa burocracia, “lo que significa un fracaso para todas las instituciones del Estado, incluyendo las que supuestamente velan por el bien de ellas, porque entonces no han sabido llevar ese desarrollo social, económico y político para que puedan participar”.

Confío entonces que el gobierno de Murat Hinojosa: tenga la habilidad política para no dejar pasar esa reforma.

De la misma forma, dijo que también sería lamentable que el nuevo gobierno de SalomonJara Cruz, valide una reforma que viola derechos humanos de mujeres indígenas.

“Nos dará una idea de lo que será esta nueva administración, frente a la deuda histórica que prevalece hacia los pueblos indígenas”, lanzó.

Norma Reyes Terán, escribió en sus redes sociales que las prácticas culturales son dignas de protección y defensa sólo si no vulneran los derechos de las mujeres.

Sin embargo, el Congreso validó los privilegios masculinos, pero las mujeres de los municipios indígenas -se quedaron- sin derecho a la paridad.

Aclaró que NO sólo se trata de poner más mujeres donde no hay, sino de cambiar las normas y culturas construidas a partir de estereotipos sexuales. Quienes votaron en contra de la paridad en SNI son “sin vergüenzas”.

Aseguró que es posible avanzar cuando se escucha a las mujeres y se apuesta por sus derechos y el cambio; cuando se está dispuesta a romper los cánones de obediencia, más conocidos como “lealtad” y “disciplina”, votar contra la paridad en los SNI “es muestra de que la reversa también es cambio”.

Explicó que la paridad busca corregir la falta de representatividad de las mujeres.

Negar el derecho civil de las mujeres indígenas a ser electas y también a representar políticamente a la ciudadanía en los SNI, no es tradición cultural sino defensa de un privilegio patriarcal.