Ante crisis provocada por Ebrard, Morena llama a la unidad

Ciudad de México.– La crisis detonada este miércoles por Marcelo Ebrard y la alineación de los demás aspirantes conocidos como “corcholatas”, motivó un llamado a la unidad por la dirigencia nacional de Morena.

Con expresiones coloquiales del discurso político como “cerrar filas”, “unidad” y “respeto a los acuerdos”, el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, así como el presidente del Consejo Nacional, Alfonso Durazo, trataron de calmar los ánimos tras la denuncia presentada por el excanciller en una jornada convulsa para la formación oficialista.

La comunicación es insistente en los llamados a la unidad, para empezar, con el recordatorio inicial de que el proceso para elegir abanderado, eufemísticamente llamado Coordinación de la Defensa de la Transformación, “obliga a reforzar la unidad”.

Añade: “Esto nunca se ha tratado de una lucha por cargos o candidaturas. Es mucho más que eso, es un proceso para definir el relevo de un dirigente que ha iniciado la Cuarta Transformación y ha hecho de la política un imperativo ético”.

La carta recuerda, sin identificar con nombres a las personas conocidas coloquialmente como “corcholatas”, “el compromiso para que todas y todos atuemos conforme a nuestros principios, la ética y en pro de la unidad. También se firmó que “su quebrantamiento, lejos de fortalecer a los participantes, se traduciría en su desprestigio y en la pérdida de confianza por parte del pueblo”.

Las expresiones apuntan a Marcelo Ebrard, quien abrió la brecha con denuncias por acarreo y manejo de programas sociales a favor de Claudia Sheinbuam, un asunto que fue saludado más tarde por Ricardo Monreal, quien dijo debía investigarse.

Sheinbaum reviró de inmediato rechazando las acusaciones, pero evitando descalificar a Ebrard, y fue secundada por Adán Augusto López, quien de plano consideró que se trataba de una falta de respeto que su excompañero de gabinete hablara sólo de dos aspirantes cuando son seis en la contienda, además de hacer un llamado a la prudencia, pues “la desesperación –dijo– es mala consejera”.

En el centro del conflicto, las dirigencias intentaron atemperar el problema con una defensa del método de encuestas que, horas antes, Mario Delgado convirtió en tema de discusión al informar que no daría a conocer el nombre de las casas encuestadoras.

“En la etapa definitoria de las encuestas, se darán todas las garantías para que nada ni nadie se interponga en la decisión que le corresponde al pueblo de México. Las encuestas tendrán el acompañamiento en todo momento y en cada etapa de la y los aspirantes a través de sus representantes”.

Fuente: Agencia

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