Oclocracia de sexenio

Carlos R. Aguilar Jiménez

El presidente electo que todos sabemos ya quién es, durante sus casi 20 años de campaña política soterrada y abierta por la presidencia de México, prometió cambios al sistema político mexicano, destacando entre sus temas de discurso, terminar con la designación por dedo presidencial, eliminar la corrupción y desterrar  la partidocracia encabezada por el PRI, PAN y PRD, para imponer, según dice desde que fue electo por mayoría, la Cuarta Transformación, y sí, posiblemente hará una transformación, obviamente que no será la cuarta porque para saber si la que señala sucede, habrá que esperar a que termine su sexenio, mientras es soberbia asumir que así será, pero lo cierto es que sí cambiará, transformará, la política nacional, porque desde ya (incluso antes que porte la banda presidencial y se le tome protesta), ha iniciado la oclocracia del sexenio.

Resentimiento con poder

Ya no viviremos ni estaremos gobernados por líderes de partidos políticos ni por pandillas de funcionarios o autoridades que imponen su voluntad en cualquier contexto o circunstancia, porque la democracia mexicana que eligió al próximo presidente se transformará en oclocracia, ésta será la Cuarta Transformación, forma de gobierno que sucede cuando las decisiones no las toma un pueblo informado o sociedad crítica y escéptica, sino la muchedumbre, la masa,  gente enojada, resentida y de odios largos contra el sistema. Lo señaló Polibio de Megalópolis, uno de los más importantes historiadores griegos, además de embajador, quien vivió hacia el 200 a. de C. indicando que la oclocracia se vive cuando una inmensa mayoría de desinformados, analfabetos funcionales y ciudadanos iracundos deciden sin información, como los que votaron por el sí o no del aeropuerto en CdMx, ignorantes de aeronáutica, logística aeroportuaria, traslado de aviones, aterrizajes, traslados y demás disciplinas del conocimiento científico y técnico relacionado con los aviones, pero que orgullosos y felices de que les pregunten para “decidir” fueron a votar, siendo este el peor de los casos de los distintos sistemas políticos del mundo, el último nivel de degradación de la democracia, dado que la oclocracia se nutre del rencor y la ignorancia, votando, por ejemplo, manipulados ideológica y publicitariamente para decidir respecto de asuntos de aeronáutica de la que no saben nada, como si yo opinara de amniocentesis o ¿qué anestesia habría que suministrarle a un enfermo que se va a operar? Si en auténtica democracia se elige por el presidente y demás autoridades, es para que ellos decidan, porque no se puede estar preguntando cada rato y por cualquier cosa a la gente. Es obligación de las autoridades electas decidir bien, y para eso cuentan con asesores, profesionales expertos en los temas a considerar, lo demás es populismo, oclocracia para dejar feliz a la gente que no quiere la verdad, sino lo que la deje contenta, aunque luego tenga que pagar las consecuencias de sus decisiones desinformadas o derivadas de resentimiento y enojo por el pasado.

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