La cultura no sólo se admira… se practica

* Estas fiestas nos dejan enseñanzas, críticas, observaciones, correcciones y recomendaciones, urge la concientización del cuidado al medio ambiente, sólo así podemos heredar un mejor planeta a nuestros hijos… nuestros nietos

Carlos Tapia Serrano / MEDIOS Y COMUNICACIÓN

Oaxaca, Oax.- Con el periodo vacacional que está casi por terminar, han sido diferentes lecturas que estas fiestas en Oaxaca nos dejaron.

Por un lado están todas las expresiones y actividades que diferentes gobiernos y autoridades organizaron para disfrute del turismo, en las que sin duda los conceptos y propuestas dejaron encantados a unos visitantes, mientras que otros proyectos no cumplieron las expectativas deseadas.

En este marco, cabe mencionar a las presentaciones de la máxima fiesta de los oaxaqueños, tanto la que se realizada de manera oficial en el Cerro del Fortín, como aquellas que los municipios circunvecinos de los Valles Centrales llevaron a cabo de forma exitosa.

Por un lado se pudo ver lo costoso que es ver la fiesta del Lunes del Cerro en el Auditorio Guelaguetza, así como el tipo de mercado al que este espectáculo va dirigido, una fiesta para ricos donde hasta parte de la “Sección C” ya se cobra.

Otra historia y contexto se desenvuelve en una comunidad como Zaachila, que por cierto es una de las “Guelaguetzas” más importantes y añejas que se hacen como una opción más.

Sepa usted que desde 1962, esta fiesta étnica se hace año con año apegada a lineamientos más autóctonos, en un ambiente de alegría y es en su mayoría sin costo para usted, en un principio la organización estaba a cargo de un comité, hoy la autoridad municipal afronta el gasto, aclaro, los comerciantes cooperan con su granito de arena para hacer más llevadera la carga.

Año con año nos hemos dirigido a diferentes comunidades a disfrutar de las diferentes Guelaguetzas, las del Valle Eteco, la Magisterial, la de Zimatlán en el Cerro de Yavego, la de San Antonino, en fin, hoy tocó Zaachila, ahí se realiza en el sitio arqueológico que da nombre al pueblo Zaachila; sin embargo, aunque el escenario impone una serie de cuidados y reglas, al momento de estar ahí los ánimos se encienden de tal manera que se omiten algunas recomendaciones.

Y es que la cantidad de desechos que se generaron en esta zona arqueológica da para comentar y decir sin duda, que la cultura no sólo se admira, no sólo se disfruta y aplaude; sino que también hay que practicarla, recogiendo lo que consumimos, ubicar los contenedores de residuos orgánicos e inorgánicos.

Pero sobre todo, ser más amigables con el medio ambiente, evitando el uso desmedido de plásticos y artículos de unicel, fue lamentable ver como muy pocas personas, tanto en este lugar como en las calles de la ciudad de Oaxaca tiraban sin empacho, vasos, bolsas,  servilletas, comida  botellas de licor, latas de cerveza.

¡NO, NO Y NO!, MUY MAL SEÑORAS Y SEÑORES, hagamos el compromiso de ser diferentes y no ser sucios, nos vemos mal y hacemos mal, hacemos un daño al planeta que cada vez es irreversible, los uniceles por ejemplo tardan siglos en desparecer.

Siempre nos la pasamos criticando desde la comodidad de un teclado o un teléfono, siempre deseamos que “papá” gobierno recoja nuestra “mala educación” y tape los hoyos de nuestra indiferencia.

El cambio viene de nosotros mismos, si te enojas por leer esta humilde opinión, seguirás contaminando y dejando un planeta cada vez peor a tus hijos y nietos, si esta colaboración te sirve para hacer un poco de conciencia… hagamos nuestro trabajo, nuestro compromiso con la madre tierra.

Y bueno, si ya no hay otra opción pues por lo menos hagamos la tarea de recoger nuestra basura, o ¿Éste es el mundo que queremos dejar a nuestros hijos?… Al tiempo.

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