Ésta ha sido la peor semana —en años— para Andrés Manuel López Obrador

+ Su pelea con los medios, la exhibición de sus escándalos y la revelación de Eva

Adrián Ortiz Romero

Es ya antigua aquella frase de que el peor enemigo de Andrés Manuel López Obrador, es él mismo. Quedó demostrado primero cuando en 2006 su soberbia lo llevó a menospreciar a sus adversarios durante el último tramo de la campaña presidencial, y terminó perdiendo por un margen apretado contra Felipe Calderón, que incluso cuando inició la campaña presidencial se encontraba en el tercer sitio de las preferencias electorales. Lo volvió a vivir seis años después cuando se evidenció en la denuncia anticipada de un fraude que nunca tuvo forma de comprobar; y parece estarse repitiendo la misma historia mientras emerge la podredumbre relacionada con el dinero que ejerce su partido, Morena, sus escándalos con la prensa, y las recientes revelaciones de su “recaudadora”, la diputada local de Veracruz, Eva Cadena.

En efecto, es ya parte de la historia reciente del país la forma en cómo Andrés Manuel construyó y afianzó su derrota en 2006. Quizá comenzó a destruirla desde el momento en que fue seducido por la soberbia del triunfo asegurado, que ya se veía concreto desde principios del año en comento. Ya ungido como candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel se dedicó a menospreciar a sus oponentes y a arengar a la gente en sus mítines y encuentros con la militancia, como si con eso lograra generar los espacios para mantener su ventaja. Lejos de eso, actitudes como la de insultar no a Vicente Fox, sino al Presidente; resistirse a participar en los debates televisivos entre candidatos; y destellar soberbia en cada paso que daba, lo llevaron a no incrementar su base de votantes, lo cual finalmente resultó insostenible frente al milimétrico trabajo que hicieron sus adversarios para desacreditarlo y para imprimirle velocidad a sus propias campañas.

De hecho, pareciera que la cúspide de su soberbia quedó consolidada cuando, el 17 de marzo de 2006, López Obrador dijo justamente en el Puerto de Salina Cruz lo siguiente: “Pemex dejará de ser el ‘charrito que lo aguanta todo’”. Ahí, Andrés Manuel, candidato presidencial de la coalición Por el bien de todos volvió a arremeter contra el presidente Vicente Fox a quien llamó “chachalaca”.

Allí, López Obrador pidió el apoyo del pueblo, “de los trabajadores petroleros y de los técnicos” de la paraestatal para “limpiar a Pemex y al gobierno de la corrupción”. Y una vez más, se lanzó contra Fox al señalar: “Ya le tuve que decir; así, despacito porque yo no hablo de corrido; le dije: Cállate Cha-cha-la-ca, dice que no se puede, cómo no se va a poder, todo va a depender de que acabemos con la corrupción en el gobierno”.

¿Por qué la cúspide de la soberbia? Porque en ese momento López Obrador demostró ya no estar dispuesto ni siquiera a respetar al Presidente. Luego vino la cascada de demostraciones de soberbia y seguridad de ganar la elección, para finalmente perder por un margen escaso pero suficiente a juicio de la autoridad electoral. Cuando eso ocurrió, Andrés Manuel impulsó una nueva estrategia consistente en tratar de llevar el conflicto post electoral a las calles y de ahí comenzar una larga resistencia que, según vemos, aún no termina.

TRASPIÉS ACTUALES

Andrés Manuel nunca ha tenido una relación cordial con la prensa, pero nunca antes había peleado con representantes de los medios, al aire y en cadena nacional. La semana pasada, el periodista José Cárdenas decidió concluir de manera abrupta una entrevista que realizó a Andrés Manuel López Obrador en Radio Fórmula.

El desencuentro ocurrió cuando, luego de hablar de la agresión de la que fue objeto en Veracruz y de la que responsabilizó al gobernador Miguel Ángel Yunes, el comunicador cuestionó al presidente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) por el presunto vínculo que sostendría con la ex lideresa sindical Elba Esther Gordillo. López Obrador pidió a Cárdenas no caer en calumnias.

–¿A ti no te mancha la alianza con la maestra Elba Esther Gordillo?, preguntó José Cárdenas.

–Ya no sigan calumniando ustedes, te lo digo con todo respeto, o sea, hagan un periodismo independiente distante del poder, cercano al pueblo y digan la verdad y esto es de manera afectuosa y cariñosa, dijo Andrés Manuel.

–¡Te agradezco las clases de periodismo Andrés Manuel!, ¡Lo que no te puedo agradecer son las acusaciones de calumniador, eso si no te lo puedo permitir, con todo respeto, como dices tú!, exclamó Cárdenas.

–Tómalo como quieras, sentenció López Obrador.

¡Ah, no ya lo tomé Andrés Manuel! ¡Y si quieres aquí terminamos la entrevista no hay nada más que hablar entre tu y yo!, dijo el conductor de Fórmula.

–Serénate, alcanzó a decir el dirigente de Morena.

–Yo creo que el público no merece que lo llenes de mentiras, ni de exageraciones, la que era la mafia del poder, ahora ya quedó santificada porque tú la bendijiste, yo narro pero tú te enojas y dices que soy un calumniador, ¡no se vale!”, indicó José Cárdenas.

Ante ello, López Obrador pidió al conductor seguir los pasos de los buenos periodistas de México, independientes, libres. Tras una despedida en la que ambos se enviaron un afectuosos saludo, Cárdenas concluyó con la frase: “¡Qué te vaya muy bien y si no te va bien, también!”.

Luego, en otra entrevista con la periodista Carmen Aristegui, Andrés Manuel también se refirió en términos de reproche a la información que ésta había dado sobre Miguel Ángel Yunes y la maestra Gordillo. Nuevamente, Andrés Manuel intentó generar un diálogo de ruptura que no fue seguido por la periodista, aunque a la distancia se notaba su molestia e incomodidad por la situación en la que se encontraba. Quizá, López Obrador esté intentando generar un ambiente antisistémico similar al del presidente estadounidense Donald Trump.

Pero aún con todo eso, faltaba más: durante las últimas semanas se fueron revelando videos en los que la diputada local de Veracruz, Eva Cadena, recibía fuertes sumas de dinero que, según, serían entregadas al mismo Andrés Manuel. Cuando ocurrieron las revelaciones, Cadena se vio obligada a callar, a asumir la responsabilidad por las revelaciones hechas, y a deslindar a Andrés Manuel. Quizá, como ella misma dice, porque la dejaron sola finalmente ayer decidió aclarar la versión y establecer algunas cuestiones que irremediablemente van a enlodar aún más a Morena y a López Obrador.

Cadena dijo que su ex partido, Morena, incurre en “financiamiento ilegal de campañas con recursos públicos del Congreso de Veracruz”. Hizo esa declaración, aunque no presentó pruebas al respecto. En conferencia de prensa, a cuatro días de las elecciones en cuatro estados del país, incluyendo Veracruz, Cadena señaló que Morena la abandonó, después de que aparecieran los videos, y que ese partido la ha usado para lavarse la cara.

“Mi partido, Morena, cuando más lo necesitaba me dejó sola; violaron mi presunción de inocencia, y violaron mis derechos políticos y humanos”, dijo Cadena. “Les preocupa mucho un tema que afecta a todos los partidos y está presente en todas las campañas: el dinero al margen de lo que establecen las reglas electorales”, agregó.

AMLO, EN EL LODO

A estas alturas ya nadie duda de la podredumbre que ronda la elección del Estado de México, que en este año es la reina de los procesos electorales. Sin embargo, de nuevo, ese cúmulo de señalamientos y de demostraciones de intolerancia y soberbia, parecen ser el inicio de la ruta de una nueva debacle para López Obrador orquestada, paradójicamente, en gran medida por él mismo.

 

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