‘Muerteadas’, tradición que perdura

Andrea Cruz

El ingenio y la creatividad muestran la habilidad de los jóvenes y sus creadores. Son máscaras que este 1 y 2 de noviembre dan vida a la celebración del Día de Muertos y las tradicionales comparsas que enmarcan estas fechas.

Ya resuena el cuerno, es el anuncio de la tradicional “Muerteada”, así se le conoce a las comparsas que en pueblos etecos no deben faltar para celebrar el Día de Muertos. El pueblo entero se alista para salir a las calles a recorrer con la banda y cientos de disfrazados.

Y es que en Oaxaca, cada año en diversas partes de la ciudad como en todos los pueblos del estado se dan muestras de esta ferviente tradición. Desde el Panteón General hasta los barrios de alrededor se ven las personas caminando a altas horas de la noche en gran peregrinación en busca de la música y otros muchos para venerar a sus difuntos de una manera que no se ve casi en ninguna parte del mundo.

En algunas comunidades como Nazareno Etla, Soledad Etla, Guadalupe Etla, la Villa de Etla, Reyes Etla, San Agustín Etla y otras comunidades etecas, el origen de las comparsas vienen de la representación del “Muerto”, una leyenda que circula por estas comunidades.

Don Pancho recuerda que en su tiempo los más jóvenes se disfrazaban y acudían a la iglesia a realizar esta representación “chusca”, en la que intervienen personajes del pueblo, como el doctor, el marido, la esposa, la muerte.

La historia trata del marido que ya está en sus últimos momentos por un mal que le aqueja. Así entre risas y versos concluía con la muerte y su entierro en el panteón, así lo hicieron durante varios años acompañados de música y mezcal.

Hoy en día la historia ha sido olvidada, y los más jóvenes se dedican a hacer creaciones en trajes de esponja y materiales reciclados de la muerte o personajes míticos, y en otros casos más la cultura de otros países ha llegado con trajes de “brujas y personajes de películas hollywoodenses”.

Los actores con disfraces muy llamativos, estructuran un parlamento, más o menos preestablecido, en el que los chistes, chismes y picardía del pueblo, salen a la luz pública.

Marcos Rodríguez este año se disfrazará de una calavera muy mexicana con un gran bigote y sombrero, lleva por lo menos un mes preparando su vestimenta que lucirá hoy en la comparsa de su población.

Él vive en Soledad Etla y cuenta que en su comunidad a las 15 horas están esperando en la entrada del pueblo a la banda que acompañar a su barrio durante el resto de la tarde, la noche y las primeras horas de la mañana, “nosotros terminamos como a las 10 de la mañana”.

En este municipio hay tres barrios: el de arriba, medio y bajo, cada uno contrata a su banda de música de viento y recorre las calles de su zona, pero cuando se encuentran dos barrios ambos tratan de ganar en baile y música, “el barrio gana cuando la banda de música suena más fuerte que la otra y logra desplazarlos”, menciona Marcos.

En otras partes del estado la comparsa visita, acompañados de la banda de música, las diferentes casas, en donde son recibidos con golosinas para los niños, tamales, café y mezcal.

Así, los muchachos danzan a los difuntos e invitan a los vivos a acompañarlos para celebrar la muerte y preservar la tradición  y costumbres a lo largo de los años.

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