En renegociación el capítulo agropecuario del TLCAN; Gobierno de México, excluye a sector campesino

Jaime Guerrero

Oaxaca, Oax.- México ya no puede seguir atendiendo solo a los grandes productores, a quienes tienen los capitales e influencia sobre los políticos que toman las determinaciones, y en caso de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es necesario que México, y su sector agropecuario en particular, tenga un lugar justo para negociar en igualdad de condiciones.

Por lo pronto, en Comisiones de la LXIII Legislatura Federal ya se aprobó el exhorto al presidente Enrique Peña Nieto, para que, en el proceso de análisis, evaluación y renegociación del Capítulo del Sector Agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, incorpore al sector de pequeños y medianos productores y sus organizaciones, tanto en los mecanismos de consulta como en los órganos y mecanismos de negociación que se integren para el efecto.

La diputada federal, Karina Barón Ortiz, indicó que durante este proceso de renegociación, la voz y los intereses de los pequeños productores agropecuarios deben estar debidamente representados a través de sus organizaciones sociales, para que no suceda lo que experimentamos en el inicio del tratado en la década de los noventa, cuando este sector no fue tomado en cuenta.

Insistió en que los más de 3.5 millones de pequeños y medianos productores de México deben ser consultados e integrados en las conversaciones y renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

“El gobierno debe entender que sin los pequeños y medianos productores será imposible desarrollar auténticamente a este país”, dijo Karina Barón.

Nosotros, continuó la legisladora, vamos a insistir por todos los medios para que el TLCAN no se negocie a espaldas de los verdaderos trabajadores, de quienes ponen el sudor y hasta la vida en las tierras.

Acusó sin dar nombres, que “ciertas fuerzas políticas de plano no cambian. Lo hicieron entonces y quieren volver a hacerlo. Renegociar sin el pueblo. Eso es inadmisible. Vamos a luchar hasta el final para que se escuche a la gente del campo”.

Barón Ortiz indicó que la inminente renegociación del TLCAN ha empezado a encender las alarmas en el sector agropecuario de nuestro país. La cerrazón que ha mostrado el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica en el tema de la relación bilateral es crítica, por tanto, el gobierno mexicano debe ser cauto y no acelerar el proceso de renegociación del Acuerdo sin antes haber analizado y estructurado los puntos que México debe priorizar para sacar una negociación que beneficie de manera sustancial a la nación.

Y es que dijo que por la actual amenaza que representa el gobierno norteamericano y porque durante décadas ha vivido en el abandono precisamente a partir de la entrada en vigor el TLCAN, es el sector agropecuario.

La idea inicial del gobierno mexicano para suscribir el TLCAN México era, para el sector agropecuario, el “acceso a los mercados de Canadá y los Estados Unidos y modernizar el sector mediante una transición con plazos amplios que permitieran el ajuste equilibrado del sector; brindar al productor un horizonte de planeación de largo plazo; reducir los costos de los insumos; garantizar un sistema moderno de apoyos directos; procurar términos de intercambio que propicien un cambio a los cultivos o las actividades más rentables y crear mecanismos operativos que eliminen la discreción en la administración de medidas sanitarias y fitosanitarias”.

Sin embargo, diversas asimetrías, como muchos las llaman, iban a caracterizar la firma del TLCAN y a dejar en una clara desventaja a nuestro país frente a Estados Unidos principalmente.

Barón Ortiz criticó que no hay en el TLCAN, ningún tratamiento especial ni preferencial hacia México como país en desarrollo.

El TLCAN representó más desventajas que las que se proyectaron en un principio. El sector agropecuario es el ejemplo más representativo de esta situación. La baja productividad que se observó en el sector en aquel entonces, devino de una serie de factores que veníamos arrastrando como país desde décadas atrás.

Las políticas públicas que durante años aplicó el gobierno federal para el campo nacional fueron, y siguen siendo, altamente discriminatorias ya que han dejado fuera de manera sistemática al pequeño y mediano productor.

En este sentido, dijo, el TLCAN resultó en lugar de un acuerdo de libre comercio, un convenio de comercio administrado  debido a que la liberalización de los productos nacionales fue presentándose en etapas específicas en vez de una apertura inmediata.

Barón Ortiz lamentó que esa condición abonó a la exclusión del pequeño productor, que ha vivido un rezago por no tener la más mínima oportunidad de acceder al apoyo público para colocar sus cosechas fuera del país; si no se les apoya para que puedan incorporarse al mercado interno, la posibilidad de que puedan exportar es imposible.

“De una franca exclusión y rezago interno, se añade hoy el temor de que se cumplan las amenazas del presidente de los Estados Unidos del eventual término del TLCAN. Nuestro país tendría que aplicar acciones eficaces para no resentir los efectos negativos de esta eventualidad, ya que recordemos que entre 2015 y 2016 México le compró al vecino del norte unos dos mil 400 millones de dólares de maíz”, asestó.

Advirtió que si el TLCAN termina debemos de tener presente que se tendría que renegociar las condiciones de exploración de los productos del agro nacional en el mercado de los Estados Unidos, por lo que se deben de pensar estrategias que alienten la producción interna, pero no sólo con el impulso a los grandes productores, sino también un impulso decidido al pequeño y mediano productor, en donde este sector no puede seguir quedando aislado y muchos menos excluido.

De acuerdo a Barón Ortiz es preocupante que en el debate nacional y los preparativos para enfrentar los retos de la renegociación, el gobierno de la República menciona únicamente la incorporación de los grandes industriales a dicho proceso, dejando fuera de la consulta y de la toma de decisiones al sector agropecuario y las organizaciones sociales que lo representan.

“Es de suma importancia que antes de entrar a las discusiones con el país norteamericano, no solo hagamos las consultas y recojamos las opiniones de todos los sectores productivos involucrados, sino que además, instalemos las instancias institucionales y los organismos plurales representativos que acompañarán al gobierno en las negociaciones”, urgió.

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